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El Mejunje une tradición y diversidad en jornada contra la homofobia
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El Mejunje une tradición y diversidad en jornada contra la homofobia

Henry Omar Pérez / ACN

Lunes, 11 May 2026 10:49

El centro cultural El Mejunje, baluarte de la resistencia y la inclusión en Cuba, se prepara para una nueva edición de la Jornada contra la Homofobia y la Transfobia.

En entrevista exclusiva con la Agencia Cubana de Noticias, su director, Ramón Silverio, ofreció detalles sobre una programación que este año trasciende el espectáculo para vincularse con la academia y la tradición campesina.

El Mejunje une tradición y diversidad en jornada contra la homofobia

Esperando una nueva jornada, el Premio Nacional de Cultura Comunitaria reflexiona no solo sobre la cartelera artística, sino también sobre el largo camino de Cuba hacia la plenitud de los derechos humanos y la consolidación de una sociedad más justa.

--El Mejunje ha dejado de ser un sitio físico para convertirse en un concepto de nación. ¿Cómo se vive esta jornada en un contexto donde el país ha avanzado tanto legalmente?

Con una satisfacción profunda, pero también con la responsabilidad de seguir educando. Cuba ha dado un salto cualitativo inmenso.

Lo que antes eran sueños o reclamos desde la periferia, hoy son derechos consagrados. El nuevo Código de las Familias no fue solo una ley; fue el reconocimiento de que todas las formas de amar y de construir un hogar son válidas y merecen la protección del Estado.

En esta casa, siempre hemos dicho que cabemos todos. Aquí no hay ciudadanos de primera ni de segunda; hay seres humanos.

Ese avance en los derechos humanos que vive el país se refleja en nuestra cotidianidad: hoy la comunidad LGBTIQ+ tiene un respaldo legal que antes era impensable, y eso nos permite celebrar esta jornada con una alegría mucho más sólida.

El Mejunje une tradición y diversidad en jornada contra la homofobia

--Uno de los momentos más esperados es la tradicional conga o marcha por la diversidad. ¿Qué representa este desfile para la ciudad?

La marcha es el símbolo de la visibilidad, es tomar las calles, pero no desde el enfrentamiento, sino desde la celebración y el respeto.

Es un río de gente de todas las edades, orientaciones y sectores sociales. Ver esa marea de colores recorriendo Santa Clara confirma que la urbe ha hecho suya esta causa. La marcha es nuestra forma de decir: "aquí estamos, somos parte de este pueblo, trabajamos, creamos y amamos aquí". Es un ejercicio de democracia y libertad en el espacio público, que cada año crece en participación y civismo.

--Usted siempre defiende el concepto de estar "juntos y revueltos". ¿Por qué es tan importante para usted esta mezcla, especialmente este año que coinciden el Día del Campesino y el de la Homofobia?

Me encanta ese concepto de "juntos y revueltos", porque es la esencia de Cuba, la verdadera inclusión no es crear guetos o espacios exclusivos para un grupo, sino mezclarnos.

El 17 de mayo constituye un ejemplo perfecto: celebraremos el Día del Campesino y el Día Mundial contra la Homofobia. A algunos les puede parecer extraño, pero para nosotros es natural.

Por eso tendremos la exposición “Lente rimado" a las 4:00 p. m., con esas décimas de Antonio Fulgueiras Domínguez y fotos del campo cubano, conviviendo con nuestra Gala Artística, los campesinos también tienen hijos, nietos y hermanos que son diversos.

Unir ambas fechas es dignificar la vida rural y la diversidad humana bajo un mismo concepto: el respeto a la dignidad plena del hombre.

En esta casa común, el sombrero de yarey y la bandera del arcoíris no se estorban, se complementan.

--En cuanto a la programación, este año la Gala del día 16 tiene un componente académico inusual. Cuéntenos sobre ello.

Así es. La gala del jueves 16, a las 11:00 p. m., será un momento de gran calidad artística con Vania Borges y Maridalia como figuras centrales.

Pero lo más trascendente es que servirá como tesis de graduación para Pedrito y para Dunia, la presidenta de nuestro Consejo.

Esto demuestra que el transformismo y el arte que se hace en El Mejunje han ganado un respeto académico. No es solo "show", es cultura con rigor, es estudio y es compromiso social.

--Finalmente, ¿cómo valora el papel de El Mejunje en el tejido de los derechos humanos en la Cuba actual?

Nuestro centro cultural ha sido un laboratorio de lo que debe ser la sociedad. Hemos avanzado mucho en el país, pero la batalla cultural es permanente.

El derecho a la diferencia resulta un derecho humano fundamental. Nuestra misión es que cada persona que cruce ese portón se sienta segura, respetada y valorada.

Si logramos que ese espíritu se multiplique en cada barrio, en cada centro de trabajo, habremos cumplido.

Aquí seguimos, en la primera línea, demostrando que en la diversidad está nuestra mayor fuerza como nación, juntos y revueltos.