En el emblemático espacio, conocido como una catedral de las causas justas y del arte, repleto de un público expectante, González Acosta desplegó un repertorio que navegó con maestría entre complejas armonías contemporáneas y los ritmos esenciales de la música cubana.
Su interpretación, cargada de virtuosismo técnico y una profunda sensibilidad, confirmó por qué es considerado uno de los pianistas más importantes y vanguardistas de su generación a nivel internacional.

En declaraciones a la prensa, minutos después de abandonar el escenario, el artista expresó su emoción y agradecimiento por la oportunidad de compartir con el público villaclareño.
«Tocar en El Mejunje siempre es especial; hay una energía única en este lugar, un historial de libertad y de arte auténtico que se respira y que termina en el piano y en la comunicación con la gente; es un diálogo que va más allá de las notas», afirmó.
Los asistentes al concierto disfrutaron de una experiencia conmovedora, pues Dayramir no solo toca el piano, sino que se funde con él para transmitir sensaciones desde la más auténtica sonoridad de las cuerdas; al compás magistral de sus dedos surgen oníricas historias nacidas de las teclas.
Incluso para gran parte del público conocedor, resulta increíble cómo fusiona lo más complejo del jazz moderno con nuestras raíces, haciéndolo accesible, emocionante y, en definitiva, genuinamente cubano.

Sin dudas, la presentación fue un acierto absoluto en la programación del primer día del Jazz Plaza en Santa Clara, pues Dayramir en El Mejunje es la combinación perfecta: un artista de talla mundial en el espacio más auténtico y desprejuiciado de la ciudad.
Su concierto no fue solo un acto musical, fue una reafirmación de que Santa Clara es un lugar donde el arte de vanguardia encuentra su hogar y su público más ferviente.
La trayectoria de Dayramir González Acosta, nacido en La Habana en 1986, es un reflejo de su temprano reconocimiento.
Egresado del Conservatorio Amadeo Roldán y del Instituto Superior de Arte, su talento lo catapultó al escenario global tras ganar el concurso Jojazz en 2005, lo que le valió una beca en el prestigioso Berklee College of Music de Boston, Estados Unidos.
Desde entonces, ha desarrollado una carrera internacional dividida entre Nueva York, Europa y Cuba, colaborando con figuras como Chucho Valdés y presentando su obra en festivales de renombre mundial, consolidándose como un embajador de la vanguardia musical cubana.
