«Las duras circunstancias en que vive nuestro país no lograron impedir la celebración de esta Feria especial, dedicada al Centenario de su más fiel impulsor, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz», expresó Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro y del Comité Organizador de la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana, en el acto que puso fin a su primera etapa, para continuar, próximamente, su rumbo por el resto del país, y concluir el 6 de septiembre, en Santiago de Cuba.
Celebrada en la Sala Nicolás Guillén, la clausura contó con la presencia de Inés María Chapman, vice primera ministra; Elier Ramírez, vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido; Alpidio Alonso, ministro de Cultura, y Sergey Parjomenko, encargado de negocios interino de la Federación de Rusia en Cuba.
En sus palabras, Rodríguez Cabrera destacó el amplio programa artístico y literario, representativo de su extraordinaria cultura, que ofreció en diferentes espacios capitalinos la Federación de Rusia, País Invitado de Honor a una Feria en la que participaron 33 países de todos los continentes; se desarrollaron más de 1 500 acciones académicas y artísticas, y se presentaron más de 500 títulos impresos y digitales.
Parjomenko, en nombre de la delegación de Rusia, agradeció al Comité Organizador de la Feria el apoyo para desarrollar las actividades previstas, en el contexto del criminal bloqueo económico, comercial y financiero, y ahora petrolero, impuesto por Estados Unidos a Cuba; y dijo que han sido días de intenso trabajo y muchos descubrimientos y encuentros de los que, se espera, nacerán otros proyectos.
En la ocasión, fueron dados a conocer los stands ganadores, avalados por la Asociación de Comunicadores de Cuba. El Gran Premio fue para la editorial Letras Cubanas, la cual también mereció el premio en la categoría de Gráfica; en Audiovisuales, Ediciones Icaic; en Medios Digitales, la Editorial Verde Olivo y en Relaciones Públicas, Gente Nueva con el Pabellón Infantil.
También se entregaron, entre otros, reconocimientos al País Invitado de Honor y a la Estación Cultural de Línea y 18, del Fondo de Bienes Culturales. El cierre fue de altura. Como un gran honor y una enorme alegría consideró el reconocido violinista Piotr Lundstrem, su presencia en Cuba, adonde siempre soñó con venir. «Cuba fue siempre para nosotros un símbolo. Estar hoy aquí no es un trámite. Para mí y para nuestra delegación (…) es una decisión consciente y una posición asumida. Rusia está junto a Cuba y así seguirá», expresó.
Tras sus palabras, y acompañado por la pianista Vilma Garriga, interpretó para un público que lo ovacionó de pie, importantes obras de la música clásica.
