Al decir de Casaus, el Centro Pablo mantiene las esencias de los primeros días, con espacios de difusión y debate relacionados con la memoria, la historia oral, el testimonio, las artes plásticas, la nueva trova cubana, el arte digital, el diseño gráfico, inspirados en el legado histórico y literario de Pablo de la Torriente Brau y apoyándose en las nuevas tecnologías de comunicación y creación artística. 
Durante la velada, a la cual también asistieron autoridades villaclareñas, se confirió el Zarapico, máxima distinción de la cultura en esta central geografía, al Centro Pablo de la Torriente, por su incesante labor en la salvaguarda de la cubanía.
