Es la primera muestra personal del artesano sagüero y la conforman piezas de mediano formato, logradas con materiales de desecho en talleres donde trabaja el metal.

Es que Karell, quien se tituló como profesional de la Enfermería y ejerció durante una década, se involucró después en trabajos de hojalatería para hacer canales pluviales y también en la joyería, que comercializa a través del Fondo Cubano de Bienes culturales en Varadero.

Conocedor de las posibilidades de los metales según sus características, aprovecha la escoria (o residuos aparentemente inválidos) y logra hermosas piezas, simbólicas, con marcado lirismo. Incluso en la inauguración se habló de referencias a grandes maestros del arte: Pablo Picasso, Salvador Dalí; a la literatura latinoamericana —específicamente al Popol Vuh, la biblia maya-quiché—.

Karell agradeció la oportunidad a la Asociación Cubana de Artesanos Artistas y a quienes lo impulsaron a crecerse para lograr sus sueños en metal.
