Es una serie que ha ido madurando porque la idea comenzó muy temprano en su vida, dijo a la radio.
«Este concepto, esta línea, esta idea me escogió a mí porque nace del mismo contexto donde he vivido siempre, un ambiente precario, dijo, en alusión a «la estética del arte pobre, que se presta muy bien y es la única alternativa que me ha quedado, también, para poder expresar toda esta historia» argumentó.
«El artista nos confronta con una realidad incómoda», definió el Doctor Ginley Durán en la inauguración de la exposición.
«Los materiales son residuos, lo desechado.Sin embargo encuentra en la pobreza, lo marginal, un motivo de dignificación».

Y explica el autor: «hablo sobre la ausencia, el abandono, la emigración, la memoria. Entiendo la Patria no solo como espacio físico, como eso que llevamos dentro y a veces perdemos: la identidad, el desarraigo. Cada obra es una reflexión sobre lo que significa perder, recordar y seguir perteneciendo a un lugar o a un tiempo sin que se esté en él. La Patria es un espacio afectivo que puede perderse o transformarse».
Obras como "Dignidad", " El último retrato", "El caminante", "Mi viejo llegando del campo", "La liturgia del tiempo" y "Adiós sin tiempo", son algunas de las realizadas sobre lienzo con pigmento textil, acrílico, carboncillo o tallas en madera con metal ensamblado.
«Pero seguimos aferrados a la vida, buscando alternativas, tenemos que chocar contra todos estos conceptos con los que tenemos que lidiar para poder imponernos ante la violencia estructural en la que nos ha tocado desarrollarnos», precisó.

Primero graduado como Instructor de Arte y luego Licenciado en la Enseñanza de las Artes Plásticas, ha realizado 4 exposiciones personales el también miembro de la Asociación Hermanos Saíz.
