Alberto Rodríguez Copa: la introspección hecha literatura
Mayensi Carvajal Águila, estudiante de periodismo
Lunes, 02 Marzo 2026 09:07
Foto: Tomada de Granma
Alberto Rodríguez Copa: la introspección hecha literatura
Mayensi Carvajal Águila, estudiante de periodismo
Lunes, 02 Marzo 2026 09:07
Las experiencias legadas a la sociedad por personas como Alberto Rodríguez Copa son increíblemente difíciles de encerrar en el corto espacio de una entrevista. Sin embargo, intentaremos aprovechar líneas, para hablar sobre este reconocido escritor y su impacto en la cultura de nuestro país.
Nacido en 1963, hoy reside en Encrucijada, provincia de Villa Clara, junto a su esposa, donde ambos cumplen con la hermosa labor de la docencia enseñando a los jóvenes la asignatura de Español Literatura en el preuniversitario de la localidad.
Con el fantasma de una sonrisa amable en su voz, el ocupado Beto, como insiste en ser llamado, pues todos en el pequeño pueblo lo conocen por este apodo, no demora las respuestas a estas preguntas.
«Efectivamente, nací en Palma Soriano, Santiago de Cuba, y desde hace muchos años resido en Encrucijada. El cambio para mí fue muy natural por varias razones, ninguna de las cuales se asocia a la conocida migración que se produce desde allá, porque, para empezar, abandoné un hogar feliz, en una casa grande y confortable, para venir a instalarme —por 18 años— en una casucha en el central Nazábal, eso puede explicarlo solamente el amor. Y si esto es así, de las demás razones no vale la pena hablar, ¿verdad? Entonces, por supuesto que siempre sentí a esta región como la mía».
Foto: Tomada de Claustrofobias
Merecido ganador de varias condecoraciones, admite, sin embargo, no estar muy seguro de por qué decidió en un primer lugar incursionar en la literatura infantil, la misma que le ha dado un nombre por publicaciones tales como Para un caballito blanco (2002), Quizá (2004), La vida en un sombrero (2006) y El gato sin botas (2009): «Sí, la mayor parte de mi creación literaria la he destinado a niños y jóvenes. El porqué es más complicado. Creo que ni yo mismo lo sé bien. Puede ser que, como recuerdo tan mal mi infancia —y eso lo atribuyo exclusivamente a mi mala memoria, y no a algún hecho o situación en particular—, he tratado de recrearla.
También es cierto que, lejos de lo que supone una buena parte de la gente, es una modalidad difícil, tal vez la más difícil de todas, y a mí me gusta asumir metas así. Por último, como mi profesión de profesor de Escuela Media implica trabajar con ellos, y lo he hecho siempre, me siento entre niños y adolescentes como el clásico pez en el agua».
Pero, a este dinámico profesor no solo le bastó el reconocimiento obtenido por sus libros dedicados a los más pequeños del hogar, sino que se lanzó a la aventura en otros estilos.
«En realidad, he incursionado en varios géneros, dentro de la gran modalidad que es la llamada literatura infanto-juvenil, he publicado varios cuadernos de poesía y una novela; para adultos, dos libros de ensayo, uno de crónica y otro de poesía».
Como es de esperar, todo este vasto mundo de letras creado por Beto, debía tener alguna inspiración fundamental y profunda, al preguntarle por ella, responde: «Por supuesto, mis hijas y mi nieta han constituido una razón decisiva. No las había mencionado porque quería dejarlas solas, por un instante al menos, en esta respuesta».
Aunque sus obras son muchas, habla sobre algunas publicadas luego de El gato sin botas, a las que les tiene un especial afecto y, al hacerlo, desvela un poco de su alma y manías como escritor: «Después de ese libro han aparecido unos cuantos más, por diferentes casas editoriales, en Cuba y en España, Última partida con el Pequeño Príncipe (Ácana, Camagüey, premio Emilio Ballagas), Error de cálculo (Ediciones P-T, Palma de Mallorca, crónica), Enigmas martianos (Ediciones El Abra, 2016, ensayo), Ni Ulises ni Odiseo (Capiro, 2018, poesía para adultos), Los tres fenicios (Editorial Abril, 2019, novela juvenil), y ¿Contraseña? 2 punto cero… (Ediciones Loynaz de literatura para niños y jóvenes). Esto es, en cuanto a publicación. El término divulgación supone la intervención de los promotores, de las propias editoriales, de los centros del libro, de la UNEAC, etc.
«De todas formas, yo nunca he hecho demasiado por figurar; no soy un escritor mediático; algunos de los que viven y mueren en eventos de todo tipo —y conste que no los critico por eso— me llaman marginal; y lo soy, y me alegra ser así, siempre que esa palabra no implique otra cosa que mantenerse al margen».
Galardones como el David (2001), la Rosa Blanca (2003) o el internacional de poesía Rabindranath Tagore (2023); junto al hecho de ganar por segunda vez el premio convocado por la UNEAC, le producen esperanza para el futuro y cuando parece que nuestra entrevista comienza a concluir, nos desvela en qué ha estado trabajando recientemente: «siempre tengo proyectos. Por ejemplo, un nuevo libro de ensayo sobre Martí, tema que ha sido, hasta ahora, mi único interés en este género. Pero cómo, ¿a pesar de todo lo que se ha publicado sobre Martí? Se dirá. Sí, respondo, a pesar de eso. Me parece que ya te hablé de las metas difíciles».