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Adiós a Paula Alí, tan entrañable
Paula Alí fue mucho más que una intérprete: fue un símbolo de la cubanía. Foto: Juvenal Balán.

Adiós a Paula Alí, tan entrañable

Madeleine Sautié / Granma

Martes, 04 Agosto 2026 11:41

«Talento, consagración, raíces profundas ancladas a su Patria. Todo eso ha distinguido la ejecutoria de esta mujer incansable y virtuosa», escribió el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, tras conocer el deceso de la «admirable cubana y maestra de la actuación».

Verla aparecer en la pequeña o en la gran pantalla; o en la escena de una obra teatral, fue suficiente para saber, incluso sin que hubiera aún pronunciado una palabra, que la calidad de la actuación estaba garantizada. De este modo defendió los más disímiles personajes, y por eso se le ajustó tan bien ese decir popular que aplica cuando los artistas nos impactan con su trabajo y que dice de ellos que pueden hacer lo que se les ponga a hacer.

De esa estirpe fue la querida Paula Alí, premio nacional de Televisión 2026, fallecida este lunes. La noticia trascendió desde la Uneac, en una nota que, con toda razón, la acredita como «una de las figuras más populares, queridas y respetadas del panorama artístico de la Isla», y destaca que su partida deja un vacío irreparable en la escena cultural cubana.

Al saberse, pronto su nombre ocupó titulares, mientras que instituciones y usuarios en las redes sociales lamentaron el deceso de la actriz de 88 años, a quien hasta hace poco se le vio trabajar en televisión.

Su última aparición en el medio fue al recibir en su hogar el Premio Nacional de Televisión. Con un ya delicado estado de salud, Paula se mostró alegre y agradecida, y pronunció hermosas palabras para su público: en la ocasión, dijo sentirse muy feliz de haber podido trabajar para el público cubano durante tantos años y de haberlo ayudado a sonreír. Aseguró quererlo mucho, y también a este país, y mencionó, entre las cosas fundamentales para ella, a su familia, el arte y Cuba.  

Esa es la Paula que hoy despedimos, la que no pudo esconder detrás de sus magistrales desempeños su elevada condición humana, en la que cupieron el agradecimiento, la generosidad, el amor a su tierra y a su gente, el apego al cariño recibido por varias generaciones de cubanos que disfrutaron de su arte.

«Con una trayectoria que abarcó más de seis décadas, Paula Alí fue mucho más que una intérprete: fue un símbolo de la cubanía, una maestra en el arte de la actuación y una mujer comprometida con su tiempo y su Revolución», destaca la nota de la Uneac, en la que además se expresa que, si bien su trabajo se insertó en inolvidables telenovelas, programas humorísticos y espacios dramáticos que marcaron hitos en la historia del audiovisual cubano, este no se limitó a la pequeña pantalla.

Paula integró importantes colectivos escénicos, entre ellos la emblemática agrupación Teatro Estudio y la vanguardista compañía El Público, refiere el texto que destaca, asimismo, su presencia en el cine cubano, en el que asumió inolvidables actuaciones.

De su trabajo, todos hemos sido testigos, y al tiempo que admiramos su magisterio y se ganó en nuestros corazones la denominación de primerísima actriz, se nos hizo cercana y entrañable, de modo que su adiós nos contraría. Sin embargo, es ella de esos seres que tienen demasiadas razones para no ser olvidados. Paula Alí volverá a hacernos reír, o nos conmoverá, cada vez que regresemos a alguno de sus filmes, o se repongan los teleplays, telenovelas o programas humorísticos en los que dejó su huella. 

En una entrevista, en la que se indagó sobre «sus primeros balbuceos en el campo del arte, y concretamente, en el de la actuación», respondió:

«Recuerdo que durante mi niñez dedicaba mis ratos libres a representar personajes que yo misma inventaba. Hubo un tiempo en que llegué a crear hasta grupitos de teatro que funcionaban en correspondencia con determinados eventos, como uno que hice a propósito de la creación de la Liga Cubana contra el Cáncer. Y así organicé otros tantos por cualquier acontecimiento que se producía en Cuba.

«Pero todo era muy difícil. Primero, porque vivía en un pueblo de campo y tampoco tenía posibilidades de venir a vivir a La Habana, ni conocía a nadie vinculado al mundo artístico, que por aquellos años estaba más bien al alcance de las clases media y alta».

En el mismo trabajo, Paula le comentó al periodista que ser actriz fue siempre su único y gran sueño. Atreviéndome a hablar por los que tanto la hemos admirado, le decimos en esta hora definitiva: ¡Qué gusto, querida Paula, que hayas conquistado para tu bien y el nuestro esos sueños que, realizándote, también nos hicieron felices!