"Me proporcionó algo que yo siempre quise, me gustó y lo hice con mucho amor: poder ayudar a los demás, adquirir sabiduría, relacionarme con personas de excelente trato y educación. Eso lo tuve en la Biblioteca", aseguró.
Con gran sentido de pertenencia añadió: "La de Fondos Raros y Valiosos fue y es mi Sala, y estoy muy satisfecha porque en ella se ha continuado el trabajo con mucho esmero".

"El trabajo allí es maravilloso: una fuente inagotable de conocimientos que van nutriendo al especialista para ofrecer información ante un tema determinado. Esa preparación es preciosa y constante: eso de poder ayudar a investigadores, profesores, estudiantes es muy gratificante", precisó.
Dice que fue muy feliz en la Biblioteca, la que sintió como su propio hogar. Mencionó a cada compañera de labor, devenidas amigas aún después de jubiladas.

Hizo énfasis en las tantas investigaciones desarrolladas para presentar cada 2 años, que entrañaron rigurosos procesos y colaboraciones de gente muy valiosa. Entonces destacó un estudio que mereció premio nacional: Factores que afectan la conservación del fondo, con sorprendentes resultados.
Al conversar con Reina mucho se aprende también. En su valiosa trayectoria de trabajo fue directora provincial de Escuelas de Arte, especialista del Museo Provincial y luego, felizmente bibliotecaria de una Sala que ayudó a fundar: "La Sala de Fondos Raros y Valiosos es preciosa, afirma esta mujer dulce y agradecida que entre otros lauros ostenta la Distinción por la Cultura Cubana.
Y a sus 80 años se siente halagada por el cariño con el que la red de bibliotecas le ha dedicó por su inolvidable quehacer, la Jornada 2026 por el Día del Bibliotecario cubano.
