La doctora Norma Gómez García es Especialista en Segundo Grado de Pediatría, Medicina Intensiva y Emergencia, máster en atención integral al niño y en enfermedades infecciosas. Una mujer sensible, internacionalista, que cortésmente accedió al diálogo para compartir sus experiencias de vida como pediatra acogida a la jubilación.
Periodista: Después de una carrera tan larga, ¿qué es lo que más echa de menos de su día a día en el hospital?
Doctora: En realidad lo extraño todo, especialmente la dinámica diaria. Recuerdo cada centro en los que he laborado desde mis inicios en el postgraduado; mi labor en la terapia intensiva, donde hice el diplomado en los primeros años de mi graduación, así como en la misión internacionalista. Cada uno de los minutos de mi vida fueron una dinámica.
Cada uno traía un matiz nuevo, una cosa nueva, una estimulación. Las discusiones de casos, la combinación de esta asistencia conjuntamente con la docencia, la preparación de una jornada científica. O sea que desde las tres aristas: la asistencia médica, en primer lugar; la docencia y la parte investigativa, para mí enriquecieron cada uno de los aspectos que desarrollé.
Periodista: Usted desde el año 2022 fue la jefa del Grupo Provincial de Pediatría hasta su jubilación. ¿Cómo mantiene vivo el vínculo con la profesión?
Doctora: Sí, he seguido vinculada a la especialidad, ya sea desde las plataformas digitales a través de WhatsApp en varios grupos a los que pertenezco, desde la parte provincial hasta la nacional, así como otras plataformas como Telegram, donde se realizan eventos científicos a distancia, nacionales e internacionales, en los que también he dado mi aporte desde mi investigación y mi experiencia de trabajo. Lo hago cada vez que puedo, y el estudio diario también.
Mantengo comunicación con mis compañeros del Hospital Infantil “José Luis Miranda” prácticamente dos y hasta tres veces semanales para brindar mi criterio en casos en los que he podido ayudar al diagnóstico y terapéutica de algunos pacientes. También colaboro con el Hospital Ginecobstétrico “Mariana Grajales”, en intercambios con los municipios, sobre todo en lo relacionado con la última parte que desarrollé en la pediatría, que fue dedicada a las enfermedades infecto-contagiosas, uno de los principales problemas de salud que estamos afrontando en nuestro territorio, en nuestro país y en la región de América Latina.
Periodista: En la era de las comunicaciones, de la digitalización, de los teléfonos celulares, ¿qué opina de los padres que usan doctor Google antes de ir al pediatra? ¿Eso, según su criterio, dificulta o facilita la labor del pediatra? ¿Significa una exigencia mayor?
Doctora: El acceso a la información en Internet la tienen la mayoría de los padres, familiares o tutores a cargo de los niños. Y bueno, sucede así también en la parte del adulto.
Esto hay que verlo de diferentes puntos de vista. No creo que sea un freno o un obstáculo a lo que es el ejercicio de la Medicina, o sea, que visiten las plataformas y se documenten por esa vía antes de llegar a la parte profesional. Pero sí quiero aclarar: nada cambia,
nada sustituye la relación directa médico-paciente.
En la mayoría de las ocasiones, los familiares de los niños que buscan la información en Internet no son personas dedicadas a la rama de la Medicina y lógicamente muchas veces no entienden lo que se refleja ahí. Pueden confundir síntomas y de alguna manera llegar desorientados a las consultas. Esto trae que el médico esté más obligado a estudiar.
Periodista: Si la doctora Norma tuviera que resumir en una frase el secreto para criar niños sanos y felices, ¿cuál sería esa frase?
Doctora: Después de tantos años de experiencia, la resumiría en una sola cosa: el amor. El mundo necesita amor, los niños necesitan amor.
Periodista: Usted también es profesora auxiliar y consultante. Para finalizar me gustaría que les diera un consejo a los jóvenes pediatras que comienzan en esta labor a la cual usted entregó años de esfuerzo y salió triunfante.
Doctora: A las nuevas generaciones de pediatras, que eligieron esta profesión por vocación, les digo que lleva mucha dedicación, entrega, lleva sacrificio, lleva muchas horas de estudio, establecer una buena relación médico-paciente, no violar los principios de la ética médica, el respeto, escuchar a los familiares, cada uno de los detalles que ofrezca puede ser una orientación hacia un diagnóstico y una terapéutica aceptada.
“Amor”, así ha definido la doctora Norma Gómez García el secreto para tener niños sanos y felices. El mismo amor que también ella entregó a su profesión por casi cuatro décadas y que la hicieron salir airosa de las más complejas batallas.
