La ciencia en Villa Clara se llama Fidel. Es una idea que sostiene la Dra. C. María del Carmen Velasco, delegada durante muchos años del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
La experta recuerda con ese optimismo y orgullo que jamás la abandonan, aquellos duros años del Período Especial, tan parecidos a los difíciles momentos que actualmente vivimos, cuando el líder de la Revolución Cubana soñó y creó diversos centros científicos en el país, con la certeza de que el capital más grande de la isla es la inteligencia y alta preparación de sus recursos humanos.
Así nacieron los Institutos de investigación, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el de Inmunoensayo, luego el Grupo BioCubaFarma, entre otros sembrados por la nación para convertir los resultados en productos. Hasta el centro del país.

En Villa Clara, también llegan a cristalizar estas ideas.
«Villa Clara no queda exenta de estos impactos, tiene la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV), el Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), Ciencias Médicas, la Estación del Café, la ETICA, (de Investigaciones de la Caña de Azúcar), entre otras instituciones que hacen ciencia.
En 1991 el Comandante en Jefe hace una visita a Villa Clara, y entre otros lugares va al INIVIT y dice: «aquí deben laborar, además de agrónomos, informáticos, biotecnólogos, veterinarios y otras disciplinas que hacen que el resultado pudiera ser más completo e integral», expresa la Dra Velasco.
Y más adelante recuerda: «En diciembre de 1990 sesionó la Asamblea Nacional y él conoce del trabajo de los equipos del Doctor Nilo Castañedo y del Doctor Pérez Ponce, le explican los resultados de dos grupos universitarios: Gabifú, y el grupo de Biotecnología, y les promete una visita a la Universidad, y cumple».
Acerca de este encuentro recuerda la delegada del CITMA en Villa Clara: «Esa visita se desarrolla en abril de 1991, donde él visita esos grupos de investigación, no eran todavía centros científicos, y Nilo le comenta sobre los resultados que ya han logrado, Fidel ve las posibilidades, recorren la Facultad de Ciencias Agropecuarias y piensan dónde hacer la fábrica de esos componentes, la idea del grupo de Nilo era lograr componentes desde el furfural (derivado de la caña de azúcar), para hacer medicamentos y en el caso de la biotecnología su uso para producir alimentos, ahí deciden los lugares donde serán instaladas esas fábricas. Los expertos le dicen que hace falta crear un centro de análisis toxicológico, y se decide hacerlo en Ciencias Médicas, con un grupo que dirigía la Doctora María Bofil».

Fidel, gran estratega de la actividad científica en el país, orienta crear los Polos Científicos Productivos.
«Es una secuencia, el pensamiento de ese gran científico que da su visión de cuanto pueden aportar esos científicos villaclareños al país y a la humanidad. En 1992 se crea el Polo Científico de Villa Clara, lo comienza dirigiendo el Dr. C. José Luis García Cuevas, rector de la Universidad Central, se articulan los centros, direcciones tejidos y se crean el CBQ y el IBP», añade.
La Dra. María del Carmen Velasco, quien atendía entonces desde el Gobierno Provincial la actividad de la ciencia y la economía, agradece la oportunidad de participar en estas estrategias, apoyadas también por la incidencia de la Doctora Rosa Elena Simeón, entonces presidenta de la Academia de Ciencias, quien convocaba siempre a hacer realidad los sueños de Fidel.
Al respecto, nuestra entrevistada es enfática: «tengo el honor de haber tenido esa oportunidad, cuando entré a dirigir este organismo, ella me encargó darle seguimiento al pensamiento de Fidel y ubicar a Villa Clara en el lugar que le corresponde por su talento y potencialidades, y así entonces hemos cumplido, porque el CBQ y el IBP exportan, el INIVIT es un centro multidisciplinario y los centros que se crearon en la Universidad Médica son entidades de ciencias; Villa Clara tiene 15 entidades de ciencia, después de La Habana es la provincia que cuenta con un mayor número de estas organizaciones, y tiene además, 26 centros que hacen ciencia, ese es el resultado del pensamiento de Fidel convertido en realidad en una provincia, su pensamiento visionario está en toda Cuba, pero en este territorio sembró, germinó y todavía está vivo».
La Doctora María, como muchos la conocen, mantiene vívidas las anécdotas de sus encuentros con el Comandante en Jefe, que conserva como brújulas para su vida.
«Cuando pasó el ciclón Kate por el centro de la isla, yo estaba en el Gobierno, me citan para el Partido, cuando llegué me di cuenta que allí estaba Fidel, cuando entró con su gran personalidad estremecía, su altura, su mirada, sus manos, todo te impresionaba, él venía de recorrer todo el norte de la provincia, empieza a preguntar por las casas dañadas por el fenómeno meteorológico y también por las playas. Guillermo Luque Sureda, entonces vicepresidente del Poder Popular, ya fallecido, pide la palabra y le dice: pero no son ahí las playas más bonitas de la provincia, están en la cayería», le explican los rasgos de esos hermosos parajes, y entonces ya cuando Fidel se va, puso las manos en la puerta del salón del Buró del Partido y dijo yo voy a soñar con ustedes en un Pedraplén a Cayo Santamaría».
«Fue la primera vez que habló del tema, y yo digo, en medio de los destrozos de un huracán, cómo miraba al futuro, ese hombre romántico, soñador, objetivo, comunicador, emprendedor, nos dijo “todo revolucionario tiene que soñar”, y eso me marcó siempre, hoy las personas me dicen, María, usted es optimista, y yo digo sí, esa manera de ser me la enseñó Fidel, me formé bajo esas ideas, por eso siempre digo que la ciencia en Villa Clara se llama Fidel».
