Abdala en mí, Martí, la Patria (+Audio)

Abdala es la fe, es la esperanza, es Martí renovado en los corazones de los científicos que no han dormido hace más de un año para encontrar los caminos más expeditos y enfrentar la pandemia.

Fue hace sólo unas horas. 19 y también mayo. José Martí regresaba otra vez montado sobre su caballo blanco en la manigua redentora del Oriente, con su cuerpo frágil lacerado por las balas enemigas, cayendo de cara al Sol, pero, con su muerte, anunciándonos la sobrevida de los inmensos, guiándonos como siempre, con su alma grande y cubanísima a la próxima batalla.

Así, con la inspiración de su poema juvenil Abdala -el guerrero de Nubia, que es Cuba- fuimos los trabajadores de la prensa villaclareña a recibir el candidato vacunal en esta lucha perenne por la vida, que como expresaran los versos martianos “trae en el alma del pueblo la esperanza”.

Abdala es eso, es la fe, es la esperanza, es Martí renovado en los corazones de los científicos que no han dormido hace más de un año para encontrar los caminos más expeditos y enfrentar la pandemia.

Es también la confianza en la Medicina cubana, en los hombres y mujeres de batas blancas que no descansan para salvar vidas, para evitar en lo posible y sin pedir nada a cambio, que un enfermo transite hacia la gravedad o dolorosamente hacia la muerte.

Abdala es la convicción de que en esta tierra martiana podremos tener muchas carencias, pero jamás podrá faltar ese amor al prójimo que tanto preconizó el Apóstol y que fue el sentido de su vida.

Por eso fuimos allí, con nuestros brazos listos, con el cariño de ese equipo del personal de la Salud que nos cuidaron con el mayor esmero por más de una hora, como lo han hecho durante muchos días con cada villaclareño que ha llegado a los 48 sitios clínicos con 76 puntos de vacunación habilitados para la intervención sanitaria; lo cual es también otra proeza, de esas de las que siempre habrá que escribir para dejar sentada la historia de un pueblo de muchos guerreros que como Abdala, siempre irán al campo de batalla a defender la Patria.

Después de reportar con honor las primeras jornadas donde fueron protagonistas los hombres y mujeres del sector de la salud, ahora fuimos los trabajadores de los medios, junto a los transportistas y comunicadores los seleccionados para recibir el candidato vacunal, porque también hemos estado por muchos meses lidiando cara a cara con la Covid, desafiándola, entrando a zona roja, contando historias de valientes, enfermos y recuperados.

Así, con el Sol de la Patria martiana sobre mi rostro, una dosis de esperanza que entró a mi brazo y ya recorre mi cuerpo, con el agradecimiento a esos que aman y fundan , recibí Abdala, junto a mis compañeros de siempre, para advertir que Martí está, que nos acompaña, que Dos Ríos fue un paso a la inmortalidad, y que él, renacido, sigue conduciéndonos, alertándonos, enseñándonos las maneras de construir “con todos y para el bien de todos”, esta Cuba donde siempre brillarán las estrellas sobre las frentes, con la certeza de que continuaremos adelante, con el Maestro en el corazón y el honor infinito de servir a Cuba.

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