Evitar a toda costa los accidentes por ganado suelto en la vía (+Audio)

Foto: Tomada del perfil de Facebook de Jesús Álvarez López

Es hora ya de tomar decisiones que pongan fin a ese flagelo, pero definitivamente.

Únicamente un mensaje como el recibido a nombre de los taxistas de Manicaragua me podía hacer cambiar mi plan informativo del día, pero esa es también misión del reportero, aprender a dar prioridades desde la óptica del sentido común.

Dice el sintético mensaje: «Necesitamos que nos ayude con su comentario a crear conciencia y buscarle solución al problema porque ya no sabemos qué hacer. Cada noche y madrugada debemos llevar desde Manicaragua y regresar de Santa Clara a los pacientes de hemodiálisis y la carretera a cualquier hora está inundada de vacas sueltas, eso ocurre año tras año a la vista de todos, pero por estos días la situación se torna muy peligrosa. Téngase en cuenta que por el relieve del terreno esa carretera no es como la de otros municipios, pues tiene menos visibilidad, aquí en cuestión de segundos ya está la res delante del taxi y hay muy poco tiempo para maniobrar con el timón y evitar un accidente», concluye.

Solo un insensible podría permanecer indiferente ante un mensaje tan preocupante y como no lo soy no me avergüenza ser reiterativo. En este tema a quien solo puedo justificar es a las vacas, porque no digo yo si hay alambre que las aguante tranquilas en esos potreros de La Vitrina que se queman año tras año en la temporada de sequía. Y una res con hambre y sed, como cualquier ser vivo, no teme a nada ni a nadie, ni se le puede mencionar otra cosa que no sea comida y agua, porque está dispuesta a hacer lo que sea para buscarlas.

Entonces tengo que culpar a los hombres, a los responsables de garantizarles la alimentación a los animales. Y antes que alguien se moleste en explicarme, conozco todos los problemas de recursos que afectan a la ganadería incluyendo el déficit de petróleo. Pero quien no pueda asegurarle el bienestar a su rebaño que lo venda, está incluso en la ley aprobada recientemente.

Es un crimen ver morir las reses de hambre y sed. Revísense los índices de mortalidad tan diferentes entre el sector estatal y UBPC y el de los propietarios y acabemos de persuadirnos de que el sentido de pertenencia es determinante. En tiempos en que se rectifican muchos errores precisamente en esa rama podría decir que el único riesgo que debe estar prohibido correr es el de propiciar los accidentes por ganado suelto en la vía con sus nefastas secuelas para la familia. Es hora ya de tomar decisiones que pongan fin a ese flagelo, pero definitivamente.

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