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Melaíto, humor con látigo de cascabeles
Foto: Tomada de Granma

Melaíto, humor con látigo de cascabeles

Tomado de Granma

Jueves, 20 Diciembre 2018 19:49

Este 20 de diciembre, Melaíto, suplemento humorístico del periódico Vanguardia, arriba a sus primeros 50 años de vida.

Este 20 de diciembre, Melaíto, suplemento humorístico del periódico Vanguardia, arriba a sus primeros 50 años de vida, y lo hace con una salud envidiable, gracias al talento que emana de sus integrantes: Pedro Méndez, Alfredo Martirena, Adalberto Linares, Rolando González y Celia Farfán, la diseñadora. La publicación ha sabido mantenerse en la preferencia popular durante estas cinco décadas, en las que nos han ayudado a matar el tedio, el aburrimiento y a pensar en ser, como dijera Silvio, «un tilín mejores».

Surgida en 1968, al calor de los preparativos para la zafra del 70, nació con el nombre «A millón hasta los 10», mas pronto fue bautizada por el pueblo como Melaíto, en honor a uno de sus personajes más populares.

Según han dicho sus fundadores, ellos siempre creyeron en que el humor podría convocar y hacer reflexionar acerca de los males de la sociedad. En sus caricaturas Pedro, Martirena, Linares y Roland, han abordado temas tan disímiles como las guerras imperiales, el terrorismo, la paz, la lucha por el regreso de los Cinco, el descontrol, los malos servicios, el erotismo y otros temas que la gente siempre ha sabido reconocer.

PEDRO, EL TIMONEL

Mucho hay que agradecer a Pedro Méndez Suárez, el fundador y director de Melaíto, por su labor al frente del grupo que ya es historia viva en Villa Clara y un poquito más allá. A él se deben muchas de las buenas ideas que han sostenido la publicación, las que no pudieron apagarse ni con los años más duros del periodo especial, cuando el suplemento se vio reducido de manera considerable.

Es que Pedro es capaz de sacarle humor a todo lo que ve y toca. Sí, porque son tantos los políticos, artistas, científicos, intelectuales y personajes sin cargos ni títulos… que ha dejado en lienzo, papel, cartulina o paredes murales, que cuesta creer lo que un día expresó a una colega: «Yo sufro haciendo una caricatura personal».

Si algo se recuerda muy bien de este profesional del humor, fue la pasión y entrega con la que asumió la tarea de contribuir, desde el arte, a la defensa de los Cinco. El hecho de que hubiera un caricaturista entre ellos, Gerardo Hernández Nordelo, ayudó a forjar en él la firme voluntad de traerlos de regreso a la Patria, tarea a la cual se consagró, junto a su colectivo.

Ha sido tal su pasión por el arte de hacer reír, que ahora, cuando la vida intenta jugarle una mala pasada, limitándolo, en parte, de su innata capacidad de comunicación y de su mano de pintar, él ha sabido sobreponerse una vez más a las adversidades y continuar su obra creadora.

Por esos méritos, Pedro Méndez fue reconocido en el 2016 con el premio nacional de Periodismo José Martí, lauro que honró una vida entregada al humorismo.

LA GENIALIDAD DE LINARES

Si algo distingue a Félix Adalberto Linares Díaz a la hora de concebir una obra humorística, es su genialidad. Con su talento ha logrado utilizar La Jungla, del gran pintor cubano Wifredo Lam, como escenario para una caricatura sobre la deforestación, o convertir en sátira política aquella dramática foto del buitre aguardando la muerte por hambre de una niña africana.

Según ha confesado, llegó al humor casi por casualidad, porque siempre pensó en ser mecánico de aviones. Por suerte para el arte, el contacto con Melaíto lo atrapó de tal forma que decidió dar un giro en su vida y convertirse en caricaturista del colectivo.

De todas las variantes, el humor sin palabras es el que más le atrapa, porque permite la fusión con la plástica. «Es uno de los géneros más difíciles: hay que dominar el dibujo, la perspectiva, el color, la textura..., para que el mensaje llegue bien. Pero tiene la ventaja de que traspasa las barreras del idioma, y cualquiera puede entenderlo», ha dicho.

Aunque le gustan el retrato y el paisaje, al parecer en la «guerra» entre sus dones para la pintura y el humor, el caricaturista sigue ganando, lo que le ha traído muchísimos premios y reconocimientos a este mulato de trazos limpios y dibujos calificados por algunos de preciosistas.

LA INTEGRALIDAD DE MARTIRENA

Desde 1984, Melaíto se precia de contar en su plantilla con un fuera de serie como lo es Alfredo Martirena Hernández. Ingenioso, trabajador incansable, siempre talentoso, original y creativo, pudieran ser algunos de los calificativos a emplear para caracterizar a Martirena, merecedor dos veces, entre otros muchos reconocimientos, del Gran Premio Eduardo Abela en la Bienal Internacional del Humor.

Su trayectoria abarca humor general, político, negro, erótico, el cual puede observarse con frecuencia en la prensa nacional y extranjera, donde suele verse al Martirena integral, de línea rápida, impuesta tal vez por la premura editorial, aunque siempre muy segura y de calidad.

Cada caricatura suya es la síntesis de una historia vivida, observada en la propia cotidianidad que le ha tocado vivir al artista, sentida desde la óptica de disímiles temas como la niñez, la contaminación ambiental, la violencia o la carrera armamentista, y siempre desde un marcado compromiso social, lo cual lo convierte en cronista de su tiempo.

LA GRACIA DE ROLAND

Cuando pregunté a Rolando González Reyes, integrante del colectivo de Melaíto, qué era para para él una buena caricatura, respondió con inmediatez: «Es un arte de tan alto nivel plástico como cualquier obra bien lograda que trascienda en el tiempo. El chiste fino, bien elaborado, es la comunicación que logro con el lector a cambio de una sonrisa reflexiva, que es su mejor regalo y aplauso».

En ese concepto, Roland, como firma sus dibujos, deja plasmado lo que ha sido el sentido de su amplia obra artística, que ha incluido también historietas y cuentos, porque además de pintar, escribe, y muy bien que lo hace.

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