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Lo grande y prometedor en Frank País (+Video) Ciertamente, el pueblo de Cuba supo en realidad quién era Frank País, cuando fue cobardemente baleado en plena calle, el 30 de julio de 1957. Con anterioridad ni siquiera sospechaban los cubanos quién era aquel joven de mirar profundo y sonrisa franca, que conminaba a los santiagueros a un batallar sin tregua contra la dictadura batistiana.
"Es uno de esos hombres que se imponen en la primera entrevista… sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en la misma; y además, que ese hombre era un ser superior. Hoy se le llama ‘el inolvidable Frank País’; para mí, que lo vi una sola vez, es así". (Ernesto Guevara)
Ciertamente, el pueblo de Cuba supo en realidad quién era Frank País, cuando fue cobardemente baleado en plena calle, el 30 de julio de 1957. Con anterioridad, ni siquiera sospechaban los cubanos quién era aquel joven de mirar profundo y sonrisa franca, que conminaba a los santiagueros a un batallar sin tregua contra la dictadura batistiana.
Por el contrario, sí lo conocían bien y sabían de su inteligencia, de su carácter y de su integridad, los monstruos que decidieron poner fin a su vida. De igual manera también lo conocían perfectamente sus compañeros de lucha, quienes pudieron comprobar en más de una ocasión cuánto había en Frank de grande y prometedor.
Fue un estudioso incansable de la Historia de Cuba y especialmente de las obras de Martí, con las que aprendió a amar intensamente a su Patria y a defenderla de los dictadores que la ultrajaban.
Así, desde edades muy tempranas se sumó al bando de los que luchaban contra las injusticias. Sus actividades revolucionarias comienzan verdaderamente a raíz del golpe de estado del 10 de marzo de 1952.
Se le ve constantemente en las calles, dirigiendo manifestaciones juveniles, distribuyendo propaganda y escribiendo artículos que condenaban a Batista y a quienes lo sustentaban en el poder.
Ya incorporado al Movimiento 26 de Julio, Frank permaneció en su tierra natal con la gran responsabilidad de dirigir la lucha de forma clandestina. En cada acción de sabotaje que se llevaba a cabo contra el tirano crecía su prestigio, al tiempo que su personalidad se definía como indiscutible dirigente.
Los esbirros que lo asesinaron hace 53 años en el callejón del muro, junto a su amigo Raúl Pujols, troncharon su vida cuando estaba dando a la Revolución lo mejor de sí mismo. Cuando su vida revolucionaria estaba en plena madurez, a pesar de contar solamente con 23 años de edad.
Sus asesinos quisieron callar su muerte y trasladaron los cadáveres al cementerio Santa Ifigenia, donde, con el mayor sigilo, pretendían inhumarlo en un profundo hueco para silenciar definitivamente su enérgica voz y su espíritu de luchador inclaudicable.
Pero antes de que las bestias consumaran su orgía, un grupo de mujeres santiagueras, llegó al Cementerio. Al frente de ellas iba Rosario García quien reclamó sus derechos de madre.
Temiendo a las mujeres, los monstruos entregaron los cadáveres ensangrentados. La doña abrazó fuertemente el de su hijo.
En la Casa de su novia, fue velado Frank. Allí lo vistieron con el glorioso uniforme verde olivo, mientras en sus hombreras se colocaban las insignias de Coronel. Asimismo se dispuso sobre su pecho una boina rojinegra y sobre esta una flor blanca.
Después, en gesto de agradecimiento el pueblo se lanzó a las calles. La ciudad se quedó vacía porque una multitud compacta, que abarcaba unas veinte cuadras, recorrió las principales calles santiagueras, peregrinó hasta el cementerio acompañando a uno de sus más queridos hijos.
Con el triunfo revolucionario, pudo entonces el pueblo cubano reivindicar verdaderamente a sus héroes, entre los que no podía faltar Frank, a quien como tributo permanente de recordación, se instituyó el día de su muerte, 30 de julio, como el Día de los Mártires de la Revolución.
Asimismo, todos los años ese día, desde 1959, las principales calles santiagueras se estremecen al paso de la multitud que rememora aquella peregrinación efectuada en 1957. |