Un 26 de Julio inolvidable Me fui este 26 de julio como los más de 90 mil villaclareños a la plaza del Che con la expectativa de asistir a un acontecimiento inolvidable…y no tengo dudas que lo fue.
-Cobertura especial en Video Estar casi al final tiene la ventaja de ver todo lo que tienes delante. Como muchos albergué la esperanza y el sublime sueño de tener allí de nuevo al Comandante en jefe, y no lo pude ver físicamente, pero estuvo.
Nunca fueron más atronadores los aplausos que cuando nuestro primer secretario Julio Lima y Machado Ventura se refirieron a la franca recuperación de su salud, que hemos disfrutado por estos días.
Pero allí estaba su hermano Raúl, siempre discreto, como rehuyendo vítores con modestia ejemplar, el más fidelista de todos los cubanos, el que acompaña al invencible gigante desde niño en todos sus combates. Tampoco pudo estar el presidente Chávez a pesar de su anuncio, la guerra del imperio no es solo de ideas y las amenazas cambian planes en minutos, pero trasmitió con fidelidad su pensamiento el viejo guerrillero inclaudicable Alí Rodríguez, con palabras firmes y pausadas, bolivarianas y martianas.
Al entrar en la plaza caminaba muy cerca, ayudado por muletas un anciano cargado de medallas y admiré su constancia, allí, de pie, muchos años después de haber iniciado este camino largo, como nos tienen acostumbrados los que han forjado sin fanfarria la historia de la patria.
Pero muy cerca estaba un joven fuerte con el cabello adornado y una muchacha que no ocultaba su bella piel tatuada. Acompañaban alegres el ritmo que cantó a la dureza de nuestro caguairán.
Y los vi tan distintos y al mismo tiempo tan iguales por su irreverencia, a los jóvenes de todos los tiempos. Pensé entonces que de las circunstancias brotan las biografías de los seres humanos y las que se avecinan pueden revivir tiempos heroicos. Y esa juventud dirá con vocación martiana,
“Déme Venezuela y América Latina en que servirla, que cumpliremos como buenos hijos nuestro deber, como lo hicieron los que marcharon aquella madrugada hasta el Moncada, o estuvieron después en la Sierra, en Girón, el Escambray, Angola y en cuanta misión ha sido necesario alzar nuestra bandera”.
La lucha continúa. Contra el enemigo externo y contra el interno que es todo lo mal hecho que intentará corroernos o comprarnos. Pero, como conquistamos la libertad sin mendigarla, la defenderemos, sin pedir jamás tregua en la batalla. |