La Caravana de la Libertad, con las cenizas del máximo líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, inició su marcha hacia el Oriente del país. Su salida se produjo este miércoles, a la hora prevista, desde la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).
Es otro momento para tributarle merecido homenaje a Fidel por cientos de miles de compatriotas en su trayecto hasta Santiago de Cuba, a donde arribará el tres de diciembre.
El itinerario rememora el recorrido de la Caravana de la Libertad del Ejército Rebelde, dirigida por el propio Comandante en Jefe, quien salió de la Sierra Maestra al triunfar la Revolución Cubana, tras la última guerra por la liberación nacional.
Partió de Santiago de Cuba el dos de enero de 1959 y a su paso por ciudades y poblados recibió muestras de apoyo popular, hasta llegar a La Habana el ocho de ese mismo mes, después de recorrer en total más de mil kilómetros.
#HastasiempreComandante
A lo largo de más de 1000 kilómetros centenares de miles de cubanos de todas las generaciones aguardan su paso para despedir a Fidel, el Comandante indestructible.
Y afloran las lágrimas. Y puede que también salgan de gargantas emocionadas los vítores hacia ese hombre inagotable, para celebrar su larga vida de sembrador de conciencias.
Cuba, de pie, le transmite su sentimiento en esta hora de dolor y a la vez de convicción en que éste pueblo sabrá mantener el rumbo de una Revolución legítima, amada por quienes defienden la dignidad humana y los sueños de un mundo mejor. La ruta hasta la Ciudad Héroe rememorará -a la inversa- el itinerario seguido en enero del 59 por la Caravana de la Libertad encabezada por Fidel tras la victoria rebelde.
Abrazado por multitudes
Entre el dos y el ocho de enero de 1959, Fidel y su tropa rebelde partieron rumbo a La Habana, una vez descabezada la tiranía. Palma Soriano, Jiguaní, Bayamo, Holguín, Las Tunas, Camagüey, Santa Clara, Cienfuegos, Colón, Matanzas y Cárdenas se vuelcan a las calles en indescriptibles muestras de júbilo por la hazaña. Y en La Habana, un recibimiento apoteósico.
En lo adelante, tal vez todo sea más difícil, advirtió Fidel. Ahora regresa por el mismo camino hasta Santiago de Cuba. Va, confiado, a reunirse con Martí, el Maestro; con Céspedes, que abrió el cauce hacia la independencia; con Mariana, la madre de tantos héroes; con Abel, Haydée, Melba y otros moncadistas; con Frank, el poeta valeroso.
El corazón de la Patria late hoy más de prisa. Fidel, el justiciero que jamás creyó en imposibles, entra en la Historia para siempre.



