Díaz-Canel: Un año de continuidad haciendo Cuba

Desde que el 19 de abril de 2018 Miguel Díaz-Canel asumiera como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros ha pasado un año de continuidad y cosecha.


“Lo que no podemos olvidar ni un segundo, a partir de este instante, es el compromiso que adquirimos con el pueblo y con el futuro”. Lo aseguró en su primer discurso como presidente, en la Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y, ciertamente, no lo ha olvidado ni un instante.

Como tampoco se ha apartado ni un ápice de la convicción que proclamó aquel histórico día, aniversario como hoy de la primera derrota del imperialismo yanqui en América: “Asumo la responsabilidad para la que se me ha elegido con la convicción de que todos los revolucionarios cubanos, desde la posición que ocupemos, desde la labor que realicemos, desde cualquier puesto de trabajo o trinchera de la patria socialista, seremos fieles al ejemplar legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, líder histórico de nuestra Revolución y también al ejemplo, el valor y las enseñanzas del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder actual del proceso revolucionario.”

Compromiso con el pueblo del que emergió, compromiso con los líderes históricos de la Revolución y con su historia que crece desde los machetes mambises; y convicción absoluta en que “Aquí no hay espacio para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha”, han sido tres de los pilares fundamentales en que se ha apoyado su mandato que hoy llega al primer año y con los que ha sido consecuente cada minuto.

Basta escuchar las exclamaciones de la gente llamándolo cuando lo encuentran recorriendo barrios, obras sociales, campos... Se comprende entonces, solo con mirar a tanto cubano arremolinado en torno a su presidente, extendiendo brazos para estrecharle la mano, que, sin dudas, su buen hacer está teniendo el mejor de los reconocimientos.

Y si no bastara con ese aval espontáneo, cotidiano, ahí están los resultados de la votación del pasado 24 de febrero, cuando los cubanos dimos un mayoritario apoyo a la nueva Constitución de la República, que es también votar por Cuba y su Socialismo.

Desde el pasado 10 de octubre, cuando hizo su entrada en las redes sociales, Díaz-Canel lo valida en cada uno de sus más de 580 twit; y desde antes, desde siempre, su actuar igual ratifica que #SomosCuba y #SomosContinuidad”.

No se las ha visto fácil el Presidente durante su primer año de mandato: accidente aéreo, huracán, tornado, escasez de alimentos, y un recrudecimiento de las hostilidades provenientes del poderoso vecino imperialista, tan encarnizadas como pocas veces había sucedido antes.

Pero el propio Díaz-Canel también lo indicaba en su primer discurso: “En Cuba, por decisión del pueblo, sólo cabe darle continuidad a la obra, unidas las generaciones nacidas y educadas en la Revolución y la generación fundadora, sin ceder ante las presiones, sin miedo y sin retrocesos, defendiendo nuestras verdades y razones, sin renunciar a la soberanía e independencia, a los programas de desarrollo y a nuestros sueños”.

En consecuencia, entre tanto viento y marea, el Presidente ha situado en el centro de las reuniones del Consejo de Ministro los temas más acuciantes para la población -como se ha difundido desde los medios de comunicación-, y ha recorrido el occidente, centro y oriente del país en visitas de gobierno.

En mayo del año pasado dio inicio a este estilo de trabajo de, junto a otros dirigentes, constatar a pie de realidad los problemas, y para el último día de este febrero, con Mayabeque completaba sus visitas a las quince provincias.

Lo mismo estuvo junto a aquellos que todo lo perdieron con el tornado de fines de enero, que compartiendo al lado de Raúl con las quinceañeras de la escuela especial Solidaridad con Panamá; igual se le vio en el podio de las Naciones Unidas que informándose, a pie de surco, con los cooperativistas.

Además de concentrarse en los programas vitales para el desarrollo del país y, por tanto, en la calidad de vida del cubano, el mandatario ha levantado lanzas contra la corrupción y contra la burocracia.

En más de una oportunidad ha insistido en borrar obstáculos que hoy siguen frenando o dilatan desde procesos económicos hasta gestiones del ciudadano.

La sensibilidad del detalle, el respeto al prójimo, la obligación de atender y dar respuesta a críticas, quejas y reclamos de la población, así como la importancia de avanzar en la informatización del país han sido ejes de su mandato.

Ese mandato sobre el que el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el acto central por el aniversario 60 del triunfo de la Revolución, en Santiago de Cuba, afirmara: “Sin el ánimo de hacer una valoración apresurada, puedo afirmar que el proceso de transferencia a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades marcha bien, digo más, muy bien, sin tropiezos ni sobresaltos, y estamos seguros de que así continuaremos.”