Antonio Maceo, genio guerrero de profunda visión política

Antonio Maceo, genio guerrero de profunda visión política

Antonio Maceo Grajales, Mayor General del Ejército Libertador de Cuba, fue mucho más que un genio guerrero en las guerras de independencia de la Isla en el siglo XIX, ya que sus ideas de dignidad, justicia, libertad y decoro siguen siendo lecciones para hoy.

Así afirma el historiador santiaguero Francis Velázquez Fuentes, quien argumenta que, aunque el Titán de Bronce tiene en su vida elementos de leyenda, se le ha de redescubrir en la plenitud de su extraordinaria dimensión humana y en la intransigencia revolucionaria que legó a los cubanos.

Es necesario acentuar esos valores del Héroe, sobre todo entre las nuevas generaciones, ahora en que se conmemoran los 150 años del inicio de las guerras emancipadoras de Cuba y se acerca el aniversario 173 de su nacimiento, el 14 de junio de 1845, en la otrora calle Providencia No. 16, hoy calle Los Maceos No. 207, en Santiago de Cuba, precisa.

Antonio Maceo es considerado un artífice en el empleo de la táctica militar, combatiente de notoriedad y jefe de gran prestigio, que elevó su celebridad en febrero de 1878, cuando dio respuesta categórica a quienes gestaban el Pacto del Zanjón, al librar los victoriosos combates de Llanada de Juan Mulato y San Ulpiano, subraya Velázquez Fuentes.

Otra página relevante en la historia de la Patria la escribió, agrega, junto a un grupo de valientes mambises, el 15 de marzo de 1878, al entrevistarse con el general español Arsenio Martínez Campos, para escenificar la Protesta de Baraguá, un hecho que colocó en lo más alto la dignidad y decoro nacionales.

Refiere que al evocar las virtudes más sobresalientes del patriota, muchos coincidirían en destacar su aspecto guerrero, ya que su hoja de servicios resulta impresionante en tal sentido, con ejemplos de su gran arrojo en acciones tan asombrosas como el rescate de su hermano José de las trincheras españolas, en el cafetal La Indiana, en 1871.

El periodista e historiador, Joel Mourlot Mercaderes, confiesa que se siente conmovido por tan fecunda labor en ambos campos, más ningún aspecto en su biografía le deslumbra más que el imperio que en él tuvieron las virtudes humanas.

La voluntad y la perseverancia, apunta, que le ayudaron a vencer defectos propios, y la rusticidad de sus miras y pensamientos, pasando por un ejercicio perenne, un afán inigualable de aprendizaje.

También el decoro, que en pocos hombres como él se ha traducido en respeto a sí mismo, a los que se relacionaban con él, al ideal que profesaba, a la Revolución con sus instituciones y leyes; e incluso, al enemigo, todo lo cual le valió ser considerado ciudadano ejemplar.

Me sobrecoge su raigal generosidad, enfatiza, que lo mostró magnánimo hasta en medio de la crueldad de la guerra; bondad plena, porque fue, esposo amante y comprensible, hermano extraordinario, amigo leal, buen hijo, patriota sin par, humanista.

Con motivo del aniversario 173 de su natalicio, el venidero 14 de junio, son numerosas las acciones que se realizan en su tierra natal, donde su impronta está por todas partes y especialmente perdura el ejemplo de una familia de guerreros que luchó por la libertad de la nación, hijos de la estoica Mariana Grajales, la madre de todos los cubanos.