La infausta noticia del fallecimiento de Hugo Chávez recorre el mundo. El 5 de marzo entra a la historia para siempre porque en esta fecha ha muerto un gran líder de los humildes de la tierra, pero ha nacido una bandera.
Me parece estar viendo aquel abrazo apretado con Fidel, con su rostro juvenil en verde traje al pie de la escalerilla del avión que lo trajo a La Habana, quien desde entonces aquilató su fibra revolucionaria cuando las campañas mediáticas trataron de hacer ver en él a un militar golpista. La obra de Chávez a favor de los humildes y olvidados de siempre está ahí, y por eso su pueblo votó por él cada vez que lo reclamó la revolución bolivariana. Duele verlo partir hacia la eternidad cuando por su juventud tenía mucho que hacer todavía por Venezuela y por el mundo, completando la misión que iniciara Simón Bolívar.
Me atrevo a decir que jamás otro líder de país alguno entró tan profundamente en el corazón de los cubanos. Y no se trata solo del agradecimiento a quien nos tendió la mano amiga en momentos difíciles, como recordaba Fidel recientemente. Es que Chávez trasmitía confianza, honestidad, sencillez, franqueza. Su noble rostro expresaba el amor que derrochaba su alma.
Lo comprobé al verlo de cerca en Santa Clara en su Aló Presidente, cuando vino a rendir homenaje al Guerrillero Heroico. Y pocos minutos después de salir de Santa Clara los ranchueleros lo vieron bajar del automóvil y fundirse con ellos. Así son los grandes hombres, por eso no mueren jamás, porque tras su legado continuarán marchando los pueblos. Que nadie se equivoque: la muerte de Chávez no hará más débil su revolución, al contrario, como la del Che, fortalecerá la lucha.
El pueblo bolivariano que construye la América nueva no dejará caer jamás la bandera de Hugo Chávez. Es innegable el inmenso dolor que embarga a todos los revolucionarios, pero sabremos revertir la adversidad. Dejó de latir su corazón un 5 de marzo, como para que su memoria se una para siempre a la consigna Patria o muerte, nacida el mismo día, en 1960, del alma de Fidel.
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