Un intenso ajetreo se vive en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo y Grajales, de Santiago de Cuba, donde se ultiman detalles para recibir a la Caravana de la Libertad que porta las cenizas del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, y el acto de masas que tendrá lugar este sábado en la noche.

Fidel Castro llega a Granma abrazado por una bandera, y todo el pueblo lo aclama, el gigante, amigo de millones en Cuba y todo el mundo, regresa a este histórico territorio y miles de personas le demuestran su amor, como hijos a un padre.

El primer capitán Julio López Granado me recibió con una sonrisa y su uniforme verde olivo, el mismo que tantas batallas viviera. En su memoria atesora las vivencias de la guerra, las palabras fluyen precedidas por la emoción que experimenta al rememorar aquel primer encuentro con el líder de la Revolución.

Aunque sus restos mortales recorren la Isla con el acompañamiento de su pueblo, Fidel también estuvo otra vez en Las Coloradas. Su presencia se hizo patente en la evocación de los 82 jóvenes que reeditaron, justo al amanecer, el histórico desembarco de los expedicionarios, el dos de diciembre de 1956.

Los cubanos siempre vimos a Fidel ocupar la primera línea de combate para enfrentar los peligros de agresión militar que acecharon a la Patria en diversas ocasiones, sin reparar nunca en los riesgos a su propia vida

Para Alcides Sagarra, quien por muchos años estuvo al frente de los equipos cubanos de boxeo, hablar sobre Fidel es adentrarse en un mar de anécdotas.

Cabalgando con Fidel se ha convertido en un tema con un alto valor simbólico de los tributos póstumos al líder cubano y nació, sin duda, de un destello de inspiración. Su autor, el músico Raúl Torres, asegura que es una consecuencia de las heridas de la tristeza.