Cuando se habla de Martí y de Fidel es casi imposible no hallar el nexo común; cuando se mira la obra de cada uno y las ideas que marcaron su vida, sabemos por qué dos hombres separados por los anales del tiempo tienen tanto en común.

En este 2018, cuando se cumplen 165 años del natalicio del Héroe Nacional de Cuba, el homenaje tendrá un matiz especial, pues una antorcha madre será encendida en la llama eterna ubicada en el Memorial Ernesto Che Guevara y trasladada luego hasta el parque Vidal para alimentar a las restantes teas.

Solo la unidad de todo el pueblo en torno al legado de Fidel nos garantiza que Cuba siga siendo, libre, independiente, soberana y socialista. La división nos lanzaría de nuevo hacia el oprobioso pasado.

Quizá alguno lo creyó utopía, irrealizable proyecto el de fundar sobre la estructura de un país subdesarrollado y marcado por los cercos de los poderosos del mundo, una nación orgullosa de su capital científico y técnico.  Pero Fidel, el veedor de futuros nobles y certeros, no se equivocaba. Cuba podía ser tierra de mujeres y hombres de ciencia y pensamiento. Así se levantó la Isla y así navega: sembrando curas para los dolores del mundo y conocimientos para los enigmas de hoy.

Como ya es tradicional, este 14 de diciembre en horas de la noche se encendió la Fogata de la Amistad en la Loma del Capiro, el sitio más alto de la ciudad de Santa Clara y uno de los escenarios de la Batalla de Santa Clara protagonizada por el Comandante Ernesto Guevara.