La isabelina Dulce María Mollinedo Diego esperaba paciente su turno junto a otra familia vecina para abordar el ómnibus que los llevaría a casa de su madre, donde estarán más seguros ante la amenaza del huracán Irma.
Como ellos, más de 2100 habitantes de Isabela de Sagua se evacuaron en el Centro Mixto Ramón Ribalta, de Sitiecito, así como en viviendas de familiares y amistades en Sagua la Grande y otros poblados.
«Es difícil dejar nuestras casas, pero son medidas necesarias para preservar las vidas», expresó Dulce María, mientras sostenía varios objetos en sus manos.
Niuris Vizcaíno O’Reilly, jefa de la comisión de evacuación en el municipio, explicó que se utilizaron guaguas, camiones, autos ligeros, un tren y ambulancia para trasladar a la población.
Manifestó que todos cooperaron con la evacuación y se les facilitó un almacén en la cabecera municipal para el resguardo de los equipos electrodomésticos y otros bienes materiales.
Katiuska Mildestein Alfonso, miembro del grupo político ideológico del Consejo de Defensa Municipal de Sagua la Grande, expresa que los habitantes del poblado confiaron en que sus hogares y bienes quedarían cuidados mientras estuvieran evacuados.
Ella se encargó de dar instrucciones a la población desde equipos amplificadores instalados sobre un auto, y apreció que las personas se comportaron con disciplina ejemplar y prevaleció la ayuda entre los vecinos de la comunidad.
Un hombre preguntó por el responsable de la evacuación. Explicó que vivía en Cifuentes y acababa de llegar de La Habana, necesitaba que lo autorizaran a llegar hasta una vivienda que poseía allí en Isabela para preservar sus pertenencias. No se le veía contrariado porque le hayan impedido pasar hacia dentro de la comunidad, pues para él las medidas tomadas constituían la mejor demostración de que el lugar estaba bien custodiado.
Con la mejor disposición lo acompañan a realizar sus gestiones, mientras unos pocos lugareños permanecen a la espera de que los transporten hacia casas de familiares o personas solidarias que los acogerán hasta que pase el huracán.
Los isabelinos, como todos los cubanos, esperan que la furia del huracán no llegue hasta el pueblo, aunque si se empeña, al menos no podrá llevarse la vida de ningún ser humano, lo más preciado que debe preservarse tras el paso del terrible fenómeno. /Francisnet Díaz Rondón.
comentarios
Orientación sobre los Daños de Mi Sagua La Grande principalmente en la zona de Calixto García entre Plácido y Libertadores.Gracias.
Saber SobreMicasa Como Quedó yo Hablé con Mi Familia pero no Quieren Deciirme Nada Gracias.