Se trata del hogar que acogió durante años a la familia Santamaría Cuadrado, donde crecieron y se forjaron dos participantes en la gesta del Moncada: Haydée y Abel Santamaría Cuadrado, el segundo jefe del Movimiento que protagonizó aquella acción liderada por Fidel Castro.
El Museo Azucarero, institución enclavada en el municipio de Encrucijada, está sujeto a estos momentos a una reparación capital, en el antiguo central Constancia, hoy “Abel Santamaría”.
Se trata del hogar que acogió durante años a la familia Santamaría Cuadrado, donde crecieron y se forjaron dos participantes en la gesta del Moncada: Haydée y Abel Santamaría Cuadrado, el segundo jefe del Movimiento que protagonizó aquella acción liderada por Fidel Castro.
Para Yarilín Núñez Perera, Directora del Museo Azucarero, es trascendente esta obra, por lo que significa para toda Cuba enaltecer el legado de Abel y su familia, y dijo que ahora buscan objetos que pertenecieron a la familia, además de la búsqueda de documentos que profundicen en el legado de los Santamaría.
Modesto Francisco Reinaldo Gutiérrez, Jefe de la brigada restauradora de Remedios, agrupación que acomete la inversión, explicó que se inició la obra con un alto nivel de complejidad, pues el inmueble sufría un alto nivel de deterioro. Ahora están en más de un 60 por ciento de ejecución, falta la terminación de los techos, y se trabaja en la tapicería del patio, en la tapia enlajada, con todos los requerimientos para que quede con todas las características originales, por lo cual se buscaron fotos de la época.
Esta es la segunda obra que acomete la brigada, pues antes asumieron la reparación de la Casa natal Abel Santamaría, que obtuvo el Premio Nacional de Restauración y ahora insisten en mantener la misma calidad, con mucho sentido de pertenencia. “Y quizás podamos obtener un segundo premio”, acotó.
Según Yarllín, la casa tiene un valor adicional pues allí residió hasta su muerte Doña Joaquina, la madre de Abel y Haydée, quien entregó todo su amor y vida al central.
Entretanto, Modesto Francisco dijo que tiene una connotación especial, pues “desde pequeños aprendimos de la vida de Abel, y es un compromiso con él en el 90 aniversario de su natalicio, con los encrucijadenses y todos los cubanos, y también con Fidel, quien catalogó a este joven “como el más generoso, querido e intrépido” de los asaltantes el Moncada. Para nosotros es un privilegio y honor rescatar esta casa, y honrar a la familia Santamaría Cuadrado como paradigma de heroísmo y dignidad”, finalizó.