Santa Clara tiene nombre de mujer, de mujer elegante pero sencilla, de mujer alegre, tierna, culta. De buena madre, esposa, amiga, abuela, novia, compañera.
Mi ciudad es tierra de mujeres valientes, que fueron mambisas, que entregaron su fortuna a favor de los desposeídos, que subieron el Escambray fusil al hombro, que enfrentaron sangrientas dictaduras, que alzaron su voz en cualquier escenario, reclamando una organización que las agrupara y representara.
Mujeres que han hecho y hacen historia todos los días con un único objetivo común: construir un futuro mejor para sus hijos.
Muchas adornan la trayectoria femenina santaclareña, desde nuestra benefactora Doña Marta Abreu de Estévez, luchadoras clandestinas y rebeldes de la sierra y el llano, hasta las profesionales y trabajadoras de hoy.
Aleida March, Margot Machado y Ernestina Mazón. La primera, combatiente y esposa de héroe: del Comandante Che Guevara, la segunda, Pedagoga ejemplar y madre de joven luchador clandestino: Julio Pino Machado y la tercera, enfermera de profesión y revolucionaria de corazón: combatiente del Movimiento 26 de Julio, enfermera del Ejército Rebelde.
Cuando este 23 de agosto celebramos el aniversario 57 de la Federación de Mujeres Cubanas, lo hacemos desde el centro de la isla evocando a esas féminas que trascendieron a la historia local y nacional como ejemplos de heroísmo y coraje, como símbolos de la capacidad de las cubanas de crecerse ante las dificultades.