Ubicado a unos 13 kilómetros del poblado costero de Isabela de Sagua, el islote arenoso tiene todas las virtudes de un sitio paradisiaco, con una superficie que sobrepasa los 10 kilómetros, se localizan tres áreas de baño y una abundante vegetación tropical.
Cayo Esquivel, una joya de la naturaleza, caracterizada por su fina y blanca arena en medio del Atlántico, se sumará, próximamente a la explotación turística, después de un proceso constructivo que permitirá la edificación de mil 200 habitaciones.
Ubicado a unos 13 kilómetros del poblado costero de Isabela de Sagua, el islote arenoso tiene todas las virtudes de un sitio paradisiaco, con una superficie que sobrepasa los 10 kilómetros, se localizan tres áreas de baño y una abundante vegetación tropical.
El cayo está ubicado en una zona habitada por delfines y se encuentra muy cerca de otras isletas también del archipiélago Jardines del Rey, el más extenso de los cuatro que rodean a Cuba y donde radican diferentes polos dedicados a la industria de la recreación.
Resulta atractiva la cercanía de Esquivel al poblado costero de Isabela de Sagua, ubicado en una franja de terreno saliente, en forma de península, y por donde desemboca el rio Sagua la Grande.
Famosa por sus ostiones, que para los pobladores de la localidad son los mejores de la Isla y asiento de una vocación culinaria vinculada a la cocina de productos del mar que cautiva de manera creciente a naturales y foráneos, el poblado resulta apropiada antesala para atraer visitantes.
El cayo fue explotado para el turismo local a principios del siglo pasado, donde abundaban casas y hoteles, lo que desapareció en la segunda mitad de la centuria, sitio en el cual radicó después y por corto tiempo, una instalación de campismo.
Esquivel es un hermoso lugar que puede contribuir a la economía nacional y al incremento de puestos laborales.
comentarios
Será posible incrementar en este lugar las capacidades para el turismo nacional (campismo) que bastante deprimido está, sino dece una vuelta por la oficina de reservaciones de Santa Clara