Opinión: Las ferias no son para engrosar la billetera de los pillos

Opinión: Las ferias no son para engrosar la billetera de los pillos
Foto: Ramón Barreras Valdés

Comprendo a quienes añoran que la feria agropecuaria regrese a las áreas del Sandino. También a los que la prefieren cerca del hogar. Cuando se concentra en un lugar, la oferta es mayor; cuando se multiplica, pueden faltar productos y también se multiplican los problemas.



Que falten tres formas productivas, ni se notaba en el Sandino, pero sí en Virginia. ¿Y para qué tener que esperar al domingo para adquirir los productos del agro a los mismos precios?

Mercados no solo remodelados, lo cual se agradece, sino sobre todo bien abastecidos,  es lo que necesitan los consumidores. Las ferias las imagino más como un espacio cultural-recreativo con ofertas gastronómicas variadas, pero para vender la calabaza está el mercado. Que la familia pueda ir a disfrutar,  incluyendo los niños, más que a adquirir productos que deben estar en oferta diariamente por la red normal.

Yo conozco el desgaste semanal de cuadros y productores para garantizarlas y pienso en la economía cuando veo un camión cargado de plátano que llegó de las montañas, o más lejos aún, a veces con una carga que no paga el petróleo consumido.

Lo peor es que, con esas formas productivas estatales o cooperativas que venden productos baratos, como vi recientemente en camiones de las Granjas Pirey y Albarrán del Yabú, hasta tomate a dos pesos la libra en junio,  se mezclan vendedores particulares capaces de venderte un mango en 10 pesos o la yuca a 2,50 la libra.

Y ante tres llamadas de atención consecutivas, una multa de 75 pesos que se paga con una arroba de yuca. Los responsables de las ferias e inspectores pueden explicar a quien no conozca las interioridades de la agricultura por qué no es posible lograr en junio, julio y agosto una oferta que colme todas las expectativas, sobre todo después de nueve meses de intensa sequía, pero nadie podría justificar las violaciones de precios y la estafa al consumidor que compruebo con mis ojos cada que vez que las recorro.

Si se mantiene ese viejo problema, aunque haya acciones, me resulta imposible rebatir a quien afirma que junto a personas incorruptibles pueden colarse quienes venden su dignidad por una jaba de tomates. Y eso hay que atajarlo a tiempo, porque el Don Carlos crece más rápido que la caña de azúcar.

La feria tiene que ser un espacio abierto para vender los llamados “excedentes”, pero los precios máximos los pone el Estado y hay que respetarlos. Y si las multas no disciplinan, hay que decomisar la mercancía. Las ferias no son para engrosar la billetera de los pillos, sino para ayudar al menguado bolsillo de los consumidores.   

4
comentarios
  • ALD

Excelente comentario, como siempre de JAL, un experto en el tema y siempre con la mirada en su pueblo al que representa de su trinchera muy dignamente.

Felicidades amigo, sigue así que ese es el periodismo que necesita la patria en estos tiempos.

  • Marta Beatriz Lorenzo

Aprecio su artículo, el área Sandino no solo reportaba más variedad, obligaba al vendedor a contener los precios, se obtenía además poco o mucho acorde a su presupuesto, pero la oportunidad de mayor oferta y escalas de calidad era superior.
El Sandino y su Feria el domingo, daba ese toque familiar y gastronómico. Se convirtió en una costumbre y hasta en fuente de alegría; donde las personas además de comprar productos, compartían, se encontraban y daban su salidita. Me rompo la cabeza pensando, por qué no vemos más allá y se toman medidas que lejos de complacer a un alto por ciento de la población, causan molestias. En definitiva es interés de nuestro Gobierno y Partido satisfacer las necesidades del pueblo y DÓNDE SINO? En el Sandino, se compraba con variedad de productos y precios, y con su TOQUE DE ALEGRÍA. Por cierto , no tomo cerveza, pero adoro el agua de coco

  • alexis

Estimado Jesús, un problema consiste en el horario de atención de los mercados, problema que se replica en todos los entes que prestan servicios a la población en el horario regular de trabajo. Por ejemplo el recién inaugurado mercado de Frutas Selectas "La Uva" del Consejo Popular José Martí solamente trabaja hasta las 6:00pm, lo cual es comprensible teniendo en cuenta que comienzan a las 8:00am. La pasada semana pude comprar a las 6:30pm porque el vendedor tuvo la voluntad de hacerlo, al igual que con el resto de los compañeros que estaban en la cola (meritorio por cierto). Para un trabajador que comienza a las 8:00am y termina a las 5:00pm se le hace difícil poder adquirir los productos si al llegar casi están cerrando. Un cordial saludo.

  • ulises

Pero como siempre la opinion de la mayoria no cuenta,por eso el pasado domingo escuché la opinion de una persona de avanzada edad que comentaba con otro; Voy para el cementerio Sandino a caminar un rato, la oferta en las varias zonas donde se desintegro la feria dominical del Sandino, independientemente que suple toda la demanda elevó los precios de los productos que se ofertan sin competencia de ningun tipo y quien perdio el ciudadano común.