Genaro González es un guajiro que nació hace más de 50 años en medio de las lomas de Villa Clara, allá vive y dice, sin temor a equivocarse, que ahí morirá.
Con la peculiar forma de hablar de los campesinos cubanos, el lugareño asegura que vivir en esta Isla es un privilegio porque, además, de las bondades que la naturaleza derrama sobre la serranía están los beneficios y protecciones legales de sus residentes, iguales a las del resto de los cubanos.
Como cada año el 10 de diciembre, se celebra en el mundo el Día de los Derechos Humanos, al conversar sobre ese tema aprovecha para motivar a los alumnos que asisten al aula ecológica Por la vida en el planeta, radicada en su finca orgánica Salvaremos el futuro.
Relata que siempre inicia la sesión de trabajo con una breve exposición que cada estudiante hace de su vida personal y familiar, y luego especifica el sustento legal que cada una de esas prerrogativas tiene en Cuba.
La mayor efectividad del encuentro radica en la trasmisión de las experiencias que ha vivido el campesino al visitar otras naciones dentro de los programas de colaboración en que está comprometida la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), a la que pertenece.
Refiere que siempre le relata a los niños como en otros países no se respeta el derecho a la información porque los medios de comunicación dan una visión errónea de Cuba, incluso en una ocasión le preguntaron si los campesinos cubanos eran esclavos del régimen,
Esa vez casi estallo en ira, comenta el caficultor, pero me contuve y les expliqué como aquí todos tenemos derecho al trabajo, se percibe igual remuneración económica, sin tomar en cuenta el sexo ni la raza, además, algo muy importante, cada cosecha tiene garantizada su venta.
Más adelante, recuerda, les dije, que en mi país, no importa donde se resida, la maternidad es asistida por médicos especialistas, las mujeres “ paren” en los hospitales y sus hijos de inmediato son registrados legalmente, a diferencia de otros sitios donde muchos menores nunca llegan a tener su inscripción de nacimiento.
En su amena charla el lugareño recuerda que antes del triunfo de la Revolución en las lomas el único derecho que existía era el de pasar mucha hambre y morir de las enfermedades más simples.
Una sola visita a Cuba permite reconocer que la población está amparada por los más humanos de los derechos, la educación y salud pública gratuita y de calidad, tener un puesto de labor garantizado y un sistema de Seguridad Social que ampara a los más vulnerables.
A Genaro no le alcanza el tiempo para ejemplificar con hechos el cumplimiento en Cuba de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su Resolución 217 A (III), aprobada el 10 de diciembre de 1948 en París.
A modo de despedida le recuerda a sus alumnos que la felicidad que disfrutan y el bienestar que sienten cuando andan y desandan los trillos del macizo Guamuhaya son resultado del pleno cumplimiento de los principios sociales, individuales, económicos, culturales y civiles en el país, realidad que marca la diferencia con otros lugares del mundo./Por Marta Hernández.