Hoy resulta imposible ocultar el dolor, pero volvimos a mostrarle que aquí está su pueblo combatiente, dispuesto no solo a vencer dificultades y obstáculos como el reconociera, sino incluso a reponernos del enorme golpe y seguir adelante. Nos faltará su palabra, pero tendremos su ejemplo.
Volvió Fidel a Santa Clara. No fue igual que aquel 30 de septiembre hace 20 años, cuando en apenas unas horas nos convocamos todos para escucharlo.
Hoy resulta imposible ocultar el dolor, pero volvimos a mostrarle que aquí está su pueblo combatiente, dispuesto no solo a vencer dificultades y obstáculos como el reconociera, sino incluso a reponernos del enorme golpe y seguir adelante. Nos faltará su palabra, pero tendremos su ejemplo.
Llegó tarde en la noche, no a reposar, sino a acampar con el Che y a trazar juntos la estrategia para seguir venciendo. Pasó cerca de mi como otras veces.
Pero me niego a creerle a mis ojos. Lo vi salir de la pequeña urna cubierta por la bandera de la patria y ascender a zancadas por la calle Marta Abreu hasta el parque Vidal, detenerse como aquel 6 de enero del 59 a dar gracias a los villaclareños por su apoyo y sobre todo a convocarlos a seguir batallando porque lo más difícil viene ahora.
Repicaron en mis entrañas sus palabras de aquel día: “Pueblo de Santa Clara. He venido a conversar con ustedes un rato. Desde que el pueblo manda hay que introducir un nuevo estilo: ya no venimos nosotros a hablarle al pueblo, sino venimos a que el pueblo nos hable a nosotros. El que tiene que hablar de ahora en adelante, el que tiene que mandar de ahora en adelante, el que tiene que legislar de ahora en adelante, es el pueblo... Ese era el objetivo del viaje. Yo no tenía pensado hacer una marcha triunfal, ni mucho menos; me parece que eso estaría un poco fuera de lugar en este momento. Yo me he detenido en los pueblos porque me ha detenido el pueblo… El pueblo tiene que estar muy alerta, no puede creer que en un día vamos a resolver todos los problemas…y en esta hora debíamos estar más unidos los revolucionarios… ¡Hay que trabajar para hoy y para mañana, para esta generación y para las generaciones venideras! ¡Hay que sentar sobre bases firmes el futuro grandioso de la patria!”
Es el Fidel de siempre el que pasó esta vez por Villa Clara. Y nuestro pueblo, y sobre todo esa juventud que ha dado tantas pruebas de lealtad por estos días, desde su puesto en la vanguardia hará posible que Fidel nos siga conduciendo eternamente porque, como Bolívar, lo que él no hizo en este mundo injusto, sin hacer está aún. Porque Fidel tiene mucho que hacer en este mundo todavía. Y lo hará.