Maestra: vivirlo para sentirlo

Maestra: vivirlo para sentirlo
Cándida Rosa (cuarta de izquierda a derecha en la primera fila), recibió este 7 de septiembre el Reconocimiento de Personalidad Distinguida otorgado por la Asamblea Provincial del Poder Popular de Villa Clara. En la imagen, todos los galardonados junto a las máximas autoridades del Partido y el Gobierno del territorio.

Cándida Rosa Arboláez Alba lleva 43 años dedicados al magisterio. Esta profesora sigue amando el arte de educar como el primer día de clases, ahora como Jefa del Departamento de Formación de Maestros Primarios de la Escuela Pedagógica “Manuel Ascunce Domenech”, de Villa Clara.


Desde los primeros instantes de nuestra conversación fui descubriendo a una mujer extraordinaria y cargada de historia. Por tantas hazañas en la formación de varias generaciones de villaclareños, Cándida Rosa recibió este 7 de septiembre el Reconocimiento de Personalidad Distinguida otorgado por la Asamblea Provincial del Poder Popular de Villa Clara.

Al verla, pienso en la maestra Carmela de la película cubana Conducta, pero recuerdo también a esas mujeres y hombres que en el anonimato de un salón de clases educan día tras día a nuestros hijos, hermanos y familiares con inmenso sacrificio.

Ella comienza a decirme qué significa ser maestra…

Significa primero que todo, querer formar a nuevas generaciones. En el caso del maestro de la enseñanza primaria, lo que yo soy, amar los niños y tener mucho interés de prepararlos para la vida.

¿Cómo comenzó su historia?

Yo soy educadora producto a un Curso Emergente de Maestros Primarios cuando estaba en noveno grado. Pasados los años, me convertí en maestra del Plan de Estudios dirigidos y comienzo la Licenciatura en Educación Primaria. Pude graduarme como Licenciada en el año 1988. Con posterioridad, estudié en diferentes postgrados y cursé la Maestría de acceso amplio del sector, con bastante edad pero con deseos de continuar superándome y contribuir con la educación villaclareña.    

Después de tantos años en la formación de diferentes generaciones, ¿cuál ha sido su mejor experiencia?

Los años que trabajé en la enseñanza primaria, cuando fui maestra de primer ciclo de la escuela y cuando trabajé luego en el quinto grado, mi grado preferido. Por necesidades del organismo pasé posteriormente a ocupar la responsabilidad de ser directora de varias escuelas de la ciudad de Santa Clara como los semi-internados José Martí y Osvaldo Socarrás. En el semi-internado José Martí tuve mi experiencia más hermosa con niños desfasados cuando logramos que esos alumnos vencieran sus dificultades.

En medio de circunstancias favorables al rescate del papel de los educadores en la sociedad ¿Qué le diría a la familia villaclareña?

Que vean al educador como aquel preceptor, como la persona que educa a sus hijos, se preocupa por ellos, que está del lado de la familia. La familia tiene que unirse mucho al educador, asistir a la escuela en son de amigos. Con su ayuda logramos vencer las dificultades.

Usted educó también más allá de nuestras fronteras…

Tuve la dicha de representar a mi país en la hermana República Bolivariana de Venezuela, específicamente en los campos del Estado de Sucre para que muchas personas salieran de la oscuridad de no saber leer y escribir. Llevamos a cabo una labor encomiable, difícil pero posible, pues yo con 60 años lo logré.

¿Qué representa el reconocimiento que recibió este 7 de septiembre?

Un compromiso muy grande porque otros educadores de la provincia también lo merecen. Al mismo tiempo, un compromiso para seguir dando nuestro aporte a la educación villaclareña mientras tengamos fuerzas.

¿Se siente feliz cuando la llaman maestra algunos de sus antiguos alumnos?

Cuando una persona nos dice en la calle: “Maestra, ¿no se acuerda de mí?”, uno trata de recordar de qué escuela fue ese alumno con mucha emoción y orgullo. Son sentimientos que hay que vivirlos para sentirlos.