5 de septiembre: Santa Clara respaldó el Levantamiento de Cienfuegos (+Audio)

5 de septiembre: Santa Clara respaldó el Levantamiento de Cienfuegos
En la intersección de las calles San Miguel y Juan Bruno Zayas, de Santa Clara, se rememoran los sucesos del 5 de septiembre de 1957.Foto: Isabel Díaz González.

Rubén Carrillo, y Laureano y Eduardo Anoceto, son nombres para siempre inmortalizados en una importante arteria de la capital de Villa Clara. Pero justo en el recuerdo de los hechos del 5 de septiembre de 1957, las memorias de estos mártires se respiran con mayor intensidad.

El Levantamiento Popular del 5 de septiembre en Cienfuegos, encontró respaldo en Santa Clara, donde grupos del Movimiento 26 de Julio, dirigidos por Antonio Manuel “Chichí” Padrón y Raúl Perozo, mantuvieron a las tropas de la tiranía en constante movimiento durante varias horas. Los Anoceto, padre e hijo, y Carrillito, murieron atrozmente ese día, como recuerda Heidy Hermina Águila Zamora, historiadora de la ciudad de Santa Clara.

“Laureano Anoceto March había nacido en 1910 y seguía una tradición de lucha, pues participó en la resistencia a Machado. Junto a él, se involucró su hijo Eduardo Anoceto Rega, quien tenía apenas 20 años cuando ocurrieron los hechos, joven como Rubén Carrillo Sánchez, el otro mártir santaclareño, de solo 19 años”.

 “Los tres fueron sorprendidos, hechos prisioneros y torturados por los esbirros batistianos, en la esquina de San Miguel y Juan Bruno Zayas, lugar donde existe hoy una tarja que rememora la huella de este acontecimiento”, agrega Águila Zamora.

Cada 5 de septiembre, José Anoceto Rodríguez recuerda a su hermano Eduardo y su padre Laureano en el lugar donde cayeron.

“Eduardo era un joven muy alegre, de mucho espíritu, y se afilió a mi padre precisamente porque ambos eran muy impetuosos y muy sensibles. Tras aquel acto de valentía, el cuerpo de mi papá apareció por la zona del Yabú, mientras que los restos de mi hermano fueron descubiertos cerca de Cardoso, Mataguá”.

“Fue un gesto muy heroico, pues esta acción era prácticamente de carácter suicida. Aunque resulta un recuerdo triste para mí, que era apenas un adolescente, sé que a nuestra familia le quedó el orgullo de que ambos se entregaran por un ideal, para enfrentar una sangrienta tiranía. Nos deja a la ciudad otra muestra de patriotismo, como también se han entregado tantos miles de compañeros por la libertad de la nación”.

Hoy, que la historia de Cuba rememora este hecho de gran repercusión nacional, Santa Clara glorifica a sus hijos caídos, que regaron, con su sangre, el suelo de una tierra en pie de lucha.