Si algún organismo tiene que prepararse hasta el detalle para enfrentar los eventos de la naturaleza es la Agricultura. Y claro que un huracán de gran intensidad como Irma siempre dejará efectos devastadores, pero se pueden atenuar.
Hay acciones que se tienen que hacer en el momento del peligro como desmontar las casas de cultivo, o llevar los animales para lugares altos, pero otras llevan meses y hasta años de preparación.
Irma demostró en primer lugar la necesidad de diversificar la producción, porque no hay plantón de plátano que resista el embate de los vientos, pero si además de yuca y plátano se siembra la superficie que de respuesta a las necesidades de boniato, malanga y calabaza, por ejemplo, capaces de resistir las ráfagas más violentas, no tienen porqué pasar tanto tiempo los mercados vacíos después de un ciclón.
Yo veo la preparación de la Agricultura para eventos meteorológicos directamente relacionada con el programa de autoabastecimiento municipal que se implementa por estos días en el país.
Se trata de producir en cada lugar los alimentos principales que se dan en cualquier municipio en correspondencia con la demanda de su población.
No hay tarea más importante. Tendrá que llegar el momento en que sean cosa del pasado los camiones cargados de boniato, yuca, calabaza o pepino de un municipio a otro, con gastos de combustible que no se justifican porque, ¿en qué municipio no hay suelos aptos para producirlos?
Pero lo relaciono con el Meteoro porque los planes hay que desglosarlos desde la base, desde la cooperativa, incluso desde la finca de cada campesino a través de algo vital de lo que pocos hablan y es la planificación agrícola.
Es la única manera de evitar las superproducciones de algunos renglones en determinada época seguida de la escasez o ausencia del producto. Sería menos complejo entonces prever lo que necesita cada comunidad y municipio para evitar que al paso de un huracán se quede sin comida, que a nivel de provincia o país.
Pero esa planificación tiene que ser llevada al contrato con carácter legal para que no se siembre lo que más dinero reporta con menos gastos, sino lo que se necesita para alimentar a ese asentamiento poblacional.
Resumo: si queremos que nunca más un huracán, ni sequías, ni intensas lluvias, nos vacíen los mercados, implementemos bien, hasta el detalle, el programa de autoabastecimiento municipal.