La educación especial también como derecho de niños villaclareños

La educación especial también como derecho de niños villaclareños

El círculo infantil Alegre despertar ubicado en la carretera central, entre las calles Maceo y Unión, en Santa Clara, se destaca por sus resultados en la atención a niños con necesidades educativas especiales de tipo intelectual; una labor sostenida por más de tres décadas.

Cada mañana, Kevin la Rosa, del reparto periférico de Boquerones en la capital provincial es el primero en asistir, según cuenta Ileana Andreu, directora de la entidad; Kevin con cuatro años de edad presenta síndrome Down y es atendido aquí junto a otros 11 infantes con este u otro padecimiento.

Único de su tipo en la región villaclareña Alegre Despertar constituye así un ejemplo de los logros educacionales en la Mayor de las Antillas, especialmente los del tipo especial, como derechos que se respetan y muestran al mundo desde el corazón de la Isla.

Divididos en tres salones que abarcan las edades entre los tres y seis años de vida, a los pequeños se le proporciona aquí similar cuidado que en entidades regulares pero con adecuaciones hechas en su programa, toda vez que reciban la atención especializada que cada uno requiere, precisó Andreu.

Acotó la especialista que captados por el programa Educa a tu Hijo, los niños comienzan a tomar estimulación de tipo motora o de lenguaje o psicopedagógica desde bien temprano, para luego ingresar al centro donde se completa su primera instrucción.

Alegre Despertar como eje de recursos y apoyo de la enseñanza especial da cobertura además a alumnos con necesidades educativas específicas que están incluidos en escuelas regulares e indistintamente las maestras reciben su preparación en este círculo, precisó la directiva.

Es este el sitio a donde acude Oscar, con síntomas del espectro autista; Alexander, con una lesión estática en el sistema nervioso central; Samuel, con síndrome de West, asociado a una epilepsia continua y otros infantes a los que se les educa con especial ternura, esmero y dedicación, expone Andreu.

Con una cobertura laboral completa, en cada salón de Alegre Despertar trabajan una maestra terapeuta, especialista en defectología y dos auxiliares pedagógicas que se dedican por entero a los niños porque cada uno lleva una atención diferenciada.

Para Rafaela Cuéllar, logopeda adjunta a la institución desde hace siete años,  lo principal es la preparación extrema que requiere el personal que trabaja para los pequeños y todo el empeño que se debe poner para que cada uno aprenda y avance en su nivel de enseñanza.

La mayoría de repartos distantes del centro de la ciudad, díganse Antón Díaz,  Base Aérea, José Martí o el propio Boquerones, cada mañana asisten los infantes que emplean su día de una forma amena y productiva y se van los padres tranquilos, a sabiendas de que sus hijos quedan a buen resguardo, en manos también especiales./Mairyn Arteaga Díaz.