Evocando a Fidel

Evocando a Fidel

Un legado que todos los cubanos debemos y tenemos que honrar cada día en nuestro quehacer laboral y cotidiano para hacer patente la máxima «Yo soy Fidel».

El 25 de noviembre del pasado año fue un día luctuoso para el pueblo cubano, había dejado de existir el más grande de los revolucionarios: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Ahora,  estaremos conmemorando el primer aniversario de su fallecimiento, una jornada que se extenderá hasta el cuatro de diciembre.
 
Al  evocar la fecha nos vino al recuerdo aquel histórico discurso pronunciado por el  invicto líder cubano durante la conmemoración del primer aniversario de la caída  de  Frank País, en  Santiago de Cuba, el 30 de julio de 1959, donde  su pensamiento  trascendía  el paso del tiempo cuando expresó  y cito:
 
«…todos los combatientes revolucionarios, en un día como el de hoy están en el deber de pararse a meditar, a meditar en los éxitos, sí; pero a meditar también en los errores si es necesario (…); a meditar en lo que hemos adelantado, pero a meditar también en lo que hemos dejado de adelantar; a meditar en lo que se ha superado moralmente nuestro pueblo; y a meditar también en aquellas cosas en que todavía nosotros no nos hemos superado enteramente».
 
Optimistas, sabias y proféticas palabras que no parecen haber sido expuestas en momentos tan tempranos como aquel cuando la Revolución también fuera tan joven y que cobran total vigencia más de medio siglo después.
 
Expresión de la hondura, la multidimensionalidad, la validez y la actualidad del pensamiento  de nuestro invicto Comandante en Jefe. Un legado que todos los cubanos debemos y tenemos que  honrar cada día en nuestro quehacer laboral y cotidiano para  hacer patente la máxima  «Yo soy Fidel».