Las manos que pintaron (o pintarán) a Fidel

Los artistas de la plástica villaclareños pintaron públicamente a Fidel en la Plaza Ernesto Che Guevara el pasado Primero de Mayo
Los artistas de la plástica villaclareños pintaron públicamente a Fidel en la Plaza Ernesto Che Guevara el pasado Primero de Mayo. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Varios artistas de la plástica de Villa Clara pintaron alguna vez a Fidel. Otros, esperan su propio momento para crear un gran retrato del líder.

Adela

La tarde del 26 de julio pasado Adela María Suárez entró a su taller, en un pequeño apartamento del reparto Escambray, en Santa Clara. Después del acto nacional en Sancti Spíritus, después de la celebración en toda Cuba por la efeméride del Moncada, la artista se paró frente a una cartulina en blanco y empezó a pintar a Fidel. «Yo no soy retratista; más bien he trabajado el paisaje y otros temas cubanos más generales. Sin embargo, pinté este Fidel con muchísimo honor y placer», confesó ella, a un lado de la obra.

Artista de la plástica Adela María Suárez.
Adela María Suárez. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Aun cuando haya dedicado casi toda su carrera a la enseñanza artística y al paisajismo, Adela no sabe, no puede decir a ciencia cierta, cuántas veces pintó a Fidel, ni siquiera cuántos cuadros suyos han ido a parar a manos del Comandante. «Doné uno al ICAP, otro debe estar en la sede del Partido Provincial de Villa Clara, pero he pintado otros en muchas ocasiones…», intenta recordar.

«Este —y vuelve a apuntar a la pared— lo hice para mí, aunque ahora vaya a formar parte de una exposición colectiva dedicada al cumpleaños 90 de nuestro líder».

—Me imagino que también se lo regalaría a Fidel, si pudiera…, intervine de pronto.

—Ojalá… Claro que sí. Pero no depende de mí.

«Yo —Adela retoma el vuelo de la conversación— tengo el privilegio de haber vivido a la par de Fidel, antes y después del triunfo de la Revolución».

Amílkar

Amílkar Chacón Iznaga, el director de la Escuela Provincial de Artes Plásticas Leopoldo Romañach, también pintó a Fidel, también ha creado alguna obra para obsequiarle. Pero no está satisfecho. «Ninguna obra es suficiente —dice—. Nada que pinte alcanzará porque Fidel es inabarcable».

Artista de la plástica Amílkar Chacón.
Amílkar Chacón. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Amílkar no ha logrado acercarse nunca: lo ha visto desde la multitud. El 20 de octubre de 2004, durante la primera graduación de las Escuelas de Instructores de Arte (EIA) el pintor estaba sentado entre las primeras líneas de sillas, en la Plaza Ernesto Che Guevara de Santa Clara. Y había estado cuatro años antes, cuando Fidel echó a andar aquella empresa, en la misma plaza: «Nadie tenía aún la idea concreta del megaproyecto de la EIA —rememora—, pero había muchas expectativas. El proyecto era masivo y tenía un alcance humano tremendo. En las palabras de Fidel se sabía que aquellos jóvenes iban a incidir, para bien, en su propio contexto sociocultural y más allá. Ellos tenían la gran misión de intervenir en lugares donde muchas personas prácticamente nunca habían tenido contacto con el arte».

«Fidel también es una inspiración —medita pausadamente el artista—. En realidad él es protagonista de todos los procesos culturales de este país, es el gran ideólogo. Gracias a su espíritu solidario nuestros proyectos culturales han incidido más allá del propio contexto cubano. A él le debemos en buena medida el desarrollo de la enseñanza artística en el país y la creación de la Escuela Nacional de Arte, uno de los grandes sueños, una gran revelación dentro del panorama cubano».

Amílkar remueve la memoria, trata de componer la impronta de Fidel, mucho más que los momentos en que estuvo más cerca del líder de la Revolución Cubana. «El Comandante es mucho más que un nombre, mucho más que un hombre; él pasó a la historia como un gran transgresor de la cultura, un gran transgresor de la política. Su discurso aún mantiene gran vigencia dentro del pensamiento humanista mundial. Fidel es tan universal como el Che, como cualquiera de los grandes próceres, de los grandes héroes de la historia», remata el pintor.

Leonardo

El joven artista de la plástica Leonardo Montiel fue apartando las manos de sus esculturas de terracota y óxido de hierro, principales piezas de una próxima y provocadora exposición. Enseguida que entramos a su taller, levantó la vista y se apresuró a advertir:

Artista de la plástica Leonardo Montiel.
Leonardo Montiel. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

«Lo que voy a contarles forma parte de mis recuerdos íntimos. No me parece bien estar enarbolando mi encuentro con Fidel como si fuera un mérito desmedido. Recordarlo me hace volver a todo mi pasado, hasta aquella graduación en la que tuve el privilegio de estar a su lado.»

Esta vez, la víspera de celebrar el 90 cumpleaños del Comandante en Jefe, Leonardo comenzó a evocar sus emociones junto al líder. «Cuando iba a graduarme, como parte de la primera promoción de la EIA, mis profesores determinaron que yo iba a recibir el título de manos del Comandante por ser el estudiante más integral. Ese hecho cambió mi vida, desde ese día para acá sentí que había yo también estaba en la historia.

«Estuve casi 20 minutos conversando con él —va deshojando los recuerdos, a la orilla de sus esculturas—. Fidel me habló mucho sobre una edición especial de Palabras a los intelectuales, publicada por esos días. Él hojeaba el libro y me llamaba la atención sobre fragmentos de ensayos de Retamar, de Abel Prieto, que aparecían en los anexos. Me preguntó por la cantidad de graduados, por la especialidad, por el plan de estudio... Y me citó otra vez Palabras a los intelectuales. Después… después ocurrió el terrible accidente y nos paralizamos».

«Salimos hacia la escuela sin saber mucho, pero él se comunicó con todos desde el hospital y nos pidió que no detuviéramos la celebración. Eso fue emocionante. “No detengan la actividad”, volvió a decir.

«Más tarde tuve la oportunidad de participar como delegado directo en el VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. Aproveché y le envíe una obra como obsequio. Yo quería agradecerle, no solo por mí sino por muchos compañeros que se graduaron conmigo —nosotros tuvimos el privilegio de tener una formación magnífica—. Fidel tuvo la idea genial de formar instructores, y ese empeño suyo determinó mi camino, pues yo ni imaginaba que iba a ser artista. Yo nada más aspiraba a estudiar Arquitectura, pero toda mi historia cambió con la creación de la EIA».

Imagino que Leonardo, tan agradecido de Fidel, alguna vez lo haya pintado. «Sí, llegando el Primero de Mayo pasado pinté al Comandante —asegura enseguida—. De todas maneras ese no es el retrato que quiero hacer de él».

—¿Qué retrato quieres hacer?, pregunté.

—Uno como el que hizo Guayasamín, que fue capaz de captar la genialidad y la grandeza de Fidel en sus manos. No quiero representar la imagen del Comandante apresuradamente, antes tengo que saber qué quiero expresar. No me conformo con hacer un simple retrato. /Por: Carlos A. Rodríguez Martínez