De más está decir que si existe un sentimiento irreverente y loco, ese es el amor. No importa en qué etapa de la vida llegue, pues ya sean los adolescentes cargados de adrenalina y hasta los maduros y respetables profesionales, no pueden evitar el galope del corazón, o los pensamientos más disparatados y felices que se puedan concebir. El amor es una dicha, incluyendo las crisis de celos, llantos, reconciliaciones, suegros y etc., y sin saberlo nos preparamos para recibirlo desde el primer dÃa de nuestra existencia.
Pero a los seres humanos, tan dados a colocarle fecha de caducidad a todo, también se les ocurrió imponerle un lÃmite al enamoramiento y sus demonios. Una arruga de más implica que se acabó tu tiempo, y lo que dejaste de hacer quedó para próximas reencarnaciones. Por suerte son muchos los rebeldes que aún se atreven a besar en público a sus nuevas conquistas. SÃ, son sesentones y hasta más, pero a demasiados se les olvida que siguen vivos.
Sin embargo, esta nueva dosis de vitalidad entraña sus «problemitas», sobre todo para el sexo masculino, que no renuncia a su papel de viril espécimen en la cadena evolutiva. El amor y el deseo pueden sobrar, el corazón quizás lata con más fuerza que el de un niño, pero el cuerpo impone sus barreras, y quizás ni toneladas de ternura surtan el efecto deseado…a la hora de la hora.
Para los cubanos esto puede ser un obstáculo de los grandes, pues ya sabe que el machismo corre por el torrente sanguÃneo, y para colmo, tenemos el afán de no perder en nada. Y no, no son solo los muchachos jóvenes los que se afanan por presumir de su masculinidad a prueba de balas, los que atraviesan la andropausia y hasta los que cargan nietos, se niegan a tener la autoestima por los suelos. Estudios recientes del Ministerio de Salud Pública develaron que solo un 10% de los hombres con disfunciones sexuales y eréctiles acuden a las consultas especializadas, pues la carga de prejuicios pesa tanto que el pedir ayuda se considera un acto vergonzoso. Sin embargo, más de mil cubanos recobraron sus vidas sexuales gracias a la colocación de prótesis de pene, un procedimiento mucho más sencillo de lo que suena.
Entre los 40 y los 70 años pueden llegar los primero signos de alarma, pero ya sabe, es preferible ofuscarse y culpar a las parejas que decirle a un especialista: doctor, necesito ayuda. La solución a la que acude la gran mayorÃa que puede hacerlo: comprar en la bolsa negra no, negrÃsima, las milagrosas pÃldoras azules, o Viagra, que revolucionaron al mundo desde la década del 90. Pues sÃ, 15 cuc cuesta cada pasaporte a unas horas de potencia, y los efectos adversos incluyen tonterÃas como presión arterial baja, dolor en el pecho, náuseas y malestar estomacal. Lo peor de todo radica en que la inmensa mayorÃa de los casos de impotencia son autoprovocados, pues lo fumadores, los alcohólicos y los hipertensos que prefieren olvidar que deben llevar una vida con más rigor, encabezan las listas en las consultas de UrologÃa. Oiga, qué papelazo, pagar y en moneda «dura» para compensar algo que usted mismo perdió.
Pero somos asÃ, nos movemos y respiramos porque en cada cual vibra el más rotundo de los sentimientos. Por eso lo invito a quererse a usted mismo, ahora que celebramos fechas especiales, pues un cuerpo sano y un corazón dispuesto a querer son la mejor garantÃa para vivir el amor.
Foto de archivo




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