Con la sinceridad de siempre se reconoció desde el inicio por nuestro gobierno el analfabetismo existente en Cuba en materia tributaria, lo que deja el camino abierto para ir rectificando lo que haya que corregir.
El desarrollo del trabajo por cuenta propia no tiene como único fin propiciar empleo y recaudar impuestos, sino además resolver problemas, suprimir el robo, mejorar los servicios e incrementar las ofertas, entre otros. Los impuestos, entonces, tienen que adecuarse sistemáticamente, lo que no es posible sin comprobar las ganancias reales.
De tal manera se acentúa la importancia de los controladores fiscales, que mentes burocráticas estuvieron a punto de extinguir, cuando deben existir todos los que hagan falta y se pagan solos. Son ellos los que pondrán las pruebas sobre la mesa de las verdaderas ganancias de cada cual. Y cuando pacientemente la demuestren saldrán a relucir algunas incongruencias actuales y habrá mayor justicia en el cobro de los tributos.
He comprobado cómo un trabajador por cuenta propia en la esfera de la mecánica ha cobrado más de mil pesos por un trabajo que realiza en horas, y el reparador de equipos paga cien pesos y el tornero 60, mientras la barbera que usa solo su tijera y esfuerzo personal debe pagar más de 300. La política tributaria debiera incentivar la disminución de los precios, y algunos servicios, a juicio de muchos, debieran regirse por tarifas.
El cliente debe soportar hoy, por ejemplo, que un cochero le diga: «es tanto, esto es a oferta y demanda, sino tienes el dinero bájate». Con la prueba en la mano de sus verdaderas ganancias, comprobadas por el controlador fiscal, el Consejo de la Administración Municipal podría responder en defensa del pueblo, la tarifa es tanta y si no te conviene, entrega la patente y dedícate a otra labor. Claro, que para implementar tarifas se deben sacar bien las cuentas, pero sí se puede.
Si reconocemos que estamos alfabetizándonos en esta elemental y sensible materia, resulta imprescindible estudiar con profundidad estos aspectos, y como se está haciendo, continuar tomando decisiones para asegurar podamos comprobar en la vida diaria la mejoría que presupone perfeccionar nuestro modelo económico.
Foto de archivo




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