Cuando ciencia y Gobierno se hablan, hay respuesta

Cuando ciencia y Gobierno se hablan, hay respuesta
En las visitas gubernamentales a las provincias, un punto central de la agenda del Presidente cubano y de los ministros es la relación Ciencia-Gobierno, a partir de los aportes de las casas de altos estudios y las demandas de las esferas productivas de cara al desarrollo económico y social de los territorios. Foto: Estudios Revolución.

La sistematización del vínculo entre el Gobierno y la ciencia, como enfoque para el abordaje de todos los temas fundamentales del país, resulta una de las enseñanzas corroboradas durante la ofensiva contra la covid-19, de acuerdo con el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

En reciente intercambio con los científicos y expertos que participan en el enfrentamiento a la epidemia, el Jefe de Estado destacó la realización, en los próximos días, de un primer  encuentro con todo el sistema de ciencia e innovación relacionado con la producción de alimentos, uno de los programas prioritarios de nuestro país, en aras de conquistar una mayor soberanía alimentaria y, por consiguiente, una menor dependencia de las importaciones, de acuerdo con el sitio web de la Presidencia de la República.

La ciencia tiene la respuesta para las líneas fundamentales del desarrollo nacional. Por ello, continuar avanzando en el fortalecimiento de las capacidades de ciencia, tecnología e innovación, y en las conexiones de estas con las necesidades de nuestro desarrollo y en la solución de los problemas nacionales, deviene una de las prioridades del país, donde las universidades tienen un peso decisivo.

«La experiencia de Cuba incluye una influyente participación del Estado en las actividades de producción, difusión y uso del conocimiento», resaltando especialmente la estrategia de incorporación de la investigación científica a las universidades, bien articulada al proyecto nacional, a fin de alcanzar un mayor bienestar de nuestro pueblo, subrayan, en su artículo Gestión gubernamental y ciencia cubana en el enfrentamiento a la

covid-19, los autores Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Jorge Núñez Jover, presidente de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Sociedad, de la Universidad de La Habana.

Mediante la publicación de una selección de este valioso texto, difundido en la Revista Anales de la Academia de Ciencias de Cuba, Granma se acerca a la experiencia de la Mayor de las Antillas en el vínculo Gobierno-ciencia, culminando así la serie sobre este tema reflejada en nuestras páginas.

Algunos propósitos de esa relación:

Romper las trabas que limitan el desarrollo de las fuerzas productivas.   

Contar con la presencia de la ciencia en los polos productivos agropecuarios de los territorios.

Capacitar los recursos humanos, para la toma de decisiones y la gestión de riesgo.

Lograr que la investigación científica se convierta en una herramienta que dominen los cuadros, la alienten, apoyen y acudan a ella para resolver los problemas.

Vincular a los organismos con las universidades, como parte de la estrategia de la solución de cada problema en la investigación científica y la innovación.

Ciencia-Estado-Gobierno

La ciencia ha dejado de ser un asunto casi exclusivamente de los científicos, que trabajaban preferentemente en laboratorios universitarios, para convertirse en una cuestión de Estado.

El papel del Estado en el financiamiento de las actividades de investigación y desarrollo (i+d) ha ido creciendo ininterrumpidamente.

El largo periodo de la Guerra Fría acentuó notablemente esta característica que, sobre todo en los países del Norte, se mantiene hasta hoy.

Según el triángulo de Sábato, en 1968, hay tres actores clave, cuyas interacciones constituirían un importante motor del desarrollo. Esos actores eran el Estado, las empresas (en la época, las más importantes eran estatales) y las universidades, que por entonces eran fundamentalmente públicas.

La entrada del neoliberalismo en América Latina vino acompañada de un debilitamiento notable de las políticas de Estado en ciencia y tecnología.

La gestión se sobrepuso a la política; los objetivos nacionales fueron desplazados por la racionalidad empresarial.

La experiencia Cubana

La experiencia de Cuba incluye una influyente participación del Estado en las actividades de producción, difusión y uso del conocimiento.

Campaña de alfabetización en 1961 y todos los planes educacionales que le siguieron.

Fundación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (cnic), en 1965, permitió crear un centro de investigación, según el modelo de los países más avanzados.

Incorporación de la investigación científica a las universidades a partir de la Reforma Universitaria de 1962, con énfasis en el período 1967-1972, donde la presencia permanente de Fidel en la Universidad de La Habana permitió construir una auténtica política científica universitaria bien articulada al proyecto nacional que se desplegaba.

En el primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (pcc), celebrado en 1975, se aprobó una tesis sobre política científica, adelantada para su tiempo.

En la década de 1980 comenzó la creación del Polo Científico de la Biotecnología, que sentó las bases de la actual industria médico-farmacéutica cubana, clave en el enfrentamiento a la COVID-19.

El conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación ocupan un lugar relevante en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021, la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos y la Constitución de la República.

Foto: Alberto Vazquez Castillo.

Ciencia, Tecnología e Innovación: fuerzas motrices del desarrollo económico y social

La orientación social de la Ciencia, Tecnología e Innovación (cti), los intereses a los que ellas sirven y los grupos sociales a los que benefician dependen de la calidad misma de los modelos de desarrollo y los intereses dominantes en ellos.   

Lo que explica el desarrollo de la biotecnología cubana y su contribución al sistema de Salud no se reduce a que contemos con buenas instituciones y excelentes profesionales.

La política histórica de la Revolución orientada a fortalecer el sistema de Salud, público, gratuito y de calidad, y la conducción política de esa industria, en particular el liderazgo de Fidel, han sido determinantes.

Los valores dominantes en esos profesionales también son expresión del modelo social cubano, socialista y solidario.

Lo mejor de la política cubana de ciencia y tecnología han sido los valores sociales que la han guiado, en particular el interés por poner el conocimiento al servicio de las demandas del desarrollo y la satisfacción de las necesidades humanas básicas de toda la población.

FUENTE: ARTÍCULO GESTIÓN GUBERNAMENTAL Y CIENCIA CUBANA EN EL ENFRENTAMIENTO A LA COVID-19

Diseño: Alejandro Acosta Hechavarría.

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