Ciencias Médicas de Villa Clara: formación de calidad y humanismo

Ciencias Médicas de Villa Clara: formación de calidad y humanismo

Bien lejos estaba en la mente de los fundadores en el lejano 1966, cuando se creó la carrera de medicina adjunta a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, que en poco más de medio siglo y con el desarrollo de la enseñanza de  especialidades de la salud, se formarían más de 27 mil 600 profesionales en Villa Clara.

La actual Universidad de Ciencias Médicas (UCM) Serafín Ruiz de Zárate , en un proceso de 52 años creció en infraestructura, planes de estudio, docencia e investigaciones.

Sobresalen la acreditación de la carrera de Estomatología en el curso 2008-2009 e igual condición alcanzan los estudios de Medicina en 2010, otorgado por la Junta Nacional de Acreditación de la República
de Cuba, perteneciente al Ministerio de Educación Superior.

Leisa Gómez López, vicerrectora académica de la UCM, señaló que Estomatología fue reexaminada en 2014 y alcanzó la categoría de Excelencia y el siguiente año, el centro  recibió la acreditación institucional con categoría superior de certificada.

Los logros son compromisos para mantener y tratar de elevar los resultados, como sucedió  en el actual  2018 con las acreditaciones de Periodoncia y de Excelencia de las especialidades de Cardiología y Ortondoncia, destacó.

Para Gómez López, la rigurosa evaluación de la Junta Nacional  es una guía para elevar la calidad de la preparación del personal de salud,  mientras la acreditación significa un aval importante en el planeta.

El rigor en la formación del personal resulta el objetivo principal de la UCM de Villa Clara, como sucede en sus homólogas del resto del país y una muestra de su prestigio es la titulación de  tres mil 694
profesionales, de 79 países, aseguró.

Ejemplificó con la graduación de un amplio grupo de estudiantes de Pakistán, quienes en su mayoría certificó  los exámenes de homologación en su país, lo cual habla a favor de la preparación en Cuba y de esta universidad, destacó.

La creación de los estudios de las ciencias médicas fuera de la capital, entre los primeros se encuentra Santa Clara, resultó una medida imprescindible para contar con los recursos humanos  requeridos por un sistema de salud, universal y gratuito,  que responde a las necesidades de la población.

De no existir este incremento en la formación de profesionales de la salud estaríamos igual que en muchos lugares, donde no se cuenta con un sistema de salud único que responda a todos los problemas de
salubridad, afirmó Gómez López.

La preparación de profesionales de calidad que atiendan a los programas nacionales, permite la obtención de importantes indicadores como los que exhibe el programa materno infantil.

El centro de altos estudios pasó por diferentes etapas desde los primeros instantes de la docencia médica, la creación del Instituto Superior y por último, la Universidad, donde están autorizadas 56  de las 62 especialidades que se estudian en Cuba.

La docencia dispone de un claustro de mil 143 profesores, de ellos 33 doctores y 81 consultantes, 390 son especialistas en segundo grado, mil 117 con maestrías en Ciencia y 33  profesores titulares,  además
de otras categorías docentes.

Una de las ventajas del personal de salud cubano es su preparación en los escenarios laborales, desde los  años iniciales de estudio, la atención primaria al principio y luego en la rotación por
instituciones hospitalarias.

Para Lissette Ferrer, estudiante de quinto año de medicina, resulta muy triste conocer las historias de los abuelos sobre lo que sucedía a los pobres  antes de 1959, cuando muchos morían por falta de
asistencia de salud al  carecer de dinero para pagarla.

Subrayó el alto rigor de las clases y el quehacer práctico,  pero fundamentalmente la cortesía que se merece cada paciente, conocimiento y  trato humano reconocido en la Isla y en los más de 60 países donde
laboran los colaboradores cubanos.

A pesar de las dificultades económicas, agravadas por el bloqueo económico y financiero  de los Estados Unidos contra la Antilla Mayor, recibimos la mejor preparación para realizar un servicio de calidad,
aseveró, Ernesto Betancourt, alumno de primer año de medicina.